martes, 27 de diciembre de 2016

CASA TRABANCO. GIJÓN


CASA TRABANCO es local al que vamos a menudo cuando vamos a Asturias y tengo que decir que siempre salimos contentos.  Además, tras las últimas reformas, ahora disponen de una bonita terraza para el verano.


El local consta de un amplio salón, con grandes mesas y una chimenea al fondo. Además hay una barra en la entrada en la que también podréis tomar algo de pie.

Pero además de restaurante al uso, también organizan espichas, visitas guiadas al llagar con reserva previa (8€/persona), bodas, etc.



La carta se compone principalmente de comida asturiana: entrantes, guisos de "cucharina", embutidos y quesos, ensaladas, pescados y carnes. Suelen tener además algo fuera de carta. En cuanto a la carta de vinos, es bastante sencilla.

Esto fue lo que cenamos, teniendo en cuenta que éramos cinco adultos y una niña de trece años:

-Crema de chorizo, aperitivo cortesía de la casa




-Tortilla de bacalao y cebolla pochada (es como una media tortilla grande)



-Berenjenas con miel: riquísimas



-Potarrinos guisados en su tinta con patatinas



-Bacalao de la casa en tacos con cebollita



-Cachopo de vaca con cecina, queso de cabra y cebolla confitada: exquisito



-5 Bombones de la Ibense (un clásico que nunca falla) y unas bolas de helado

-Milhojas de crema de arroz con leche requemado y helado casero de canela



-Mouse de chocolate y crujiente de galleta de maiz




Para beber pedimos vino y sidra de la casa. Hay varios tipos, nosotros tomamos la básica, que está muy buena. Los camareros amablemente te sirven culines de sidra en todo momento, sed es lo último que pasaréis en este local. 

Al final bebimos 8 botellas de sidra, 1 de Rioja Bigas Luberri y una botella grande de agua. Pagamos 148€, es decir, 25 por persona, lo cual me parece que está bien, dada la gran cantidad de comida y bebida que consumimos. Podéis consultar su web en este enlace: http://www.casatrabanco.com



TIMON BAR. FERROL



Se trata de un pequeño local regentado por Jordán quien, tras muchos años dedicado a la hostelería fuera de Galicia, volvió a su tierra natal. 

Me encantó la detallada decoración, mezcla de estilos, pero principalmente originales motivos marineros, así como la alegre pintura.


La carta se trata de una pizarra que van modificando según mercado, pero principalmente con productos del mar. El día que fuimos tenía 13 platos en la pizarra y uno de espárragos verdes a mayores fuera de carta. 


Los platos están diseñados para compartir entre los comensales, con el fin de probar varias cosas y hacerlo divertido. Nosotros fuimos a comer tres personas; esto fue lo que pedimos:

-Salpicón de cigalitas: servido en una original y colorida fuente con forma de pez, realmente bueno.


-Espárragos verdes con aceite de albahaca: en su punto, muy sabrosos, acompañados de mayonesa.


-Tartar de ternera, mostaza y manzana: soy una amante de este plato (desde que me atreví a probarlo), y tengo que decir que el de Jordán que me encantó.


-Picaña de ternera “Roquefort”: jugosísima y sabrosa carne, me relamo al acordarme de ella, con una cantidad justa de queso para no tapar el sabor de la misma y unas patatas deliciosas.


Hubiésemos pedido más cosas, dado lo rico que estaba todo, pero preferimos reservarnos para el postre:

-Picadero de jengibre y melaza: al parecer el picadero es un postre típico de Ferrol que se elabora en las pastelerías con restos de otros dulces (como una especie de budín). Jordán no los hace así, pues no tiene restos de dulces, pero sí se inspira en los de la pastelería El Negrito de la Calle Real, por lo que nos comentó.


-Coulant de chocolate: servido con una crema inglesa. Siento deciros que se me olvidó fotografiarlo...

-Helado de Ras el Hanout: para mí fue el mejor de los tres, riquísimo (por si alguien no lo sabe, es una mezcla marroquí de especias).


Para beber tomamos una botella de vino blanco (Zárate, DO Rías Baixas) y una cerveza, además de dos cafés al final. En cuanto a la carta de vinos, no es muy amplia pero con referencias bien seleccionadas y a buen precio.


A pesar de que Jordán está solo en la pequeña cocina del local y éste estaba lleno, no hubo esperas entre plato y plato, una maravilla.


Pagamos 25 euros por persona, lo cual me parece una muy buena relación calidad precio. Me quedo con ganas de volver para probar el resto de platos.

RESTAURANTE KAUSA. GIJÓN


Desde antes de nuestro viaje a Perú ya éramos unos enamorados de la comida peruana (y más al regresar, después de probar riquísimos platos) por lo que decidimos probar el Restaurante KAUSA, en Gijón, de cocina nikkei, mezcla de cocina peruana y japonesa.

El local fue reformado hace un tiempo, siendo más luminoso y amplio en la actualidad. La cocina es vista, por lo que podréis observar al chef y sus ayudantes trabajando. Es de destacar la bonita y cuidada "mise en place". 



La carta de vinos no es muy amplia pero sí bien escogida. En cuanto a la comida, presentan numerosos platos peruanos con toque moderno así como cocina de fusión (nikkei). 

Nos decantamos con el menú degustación, que incluye 7 platos y un postre. La comida estaba riquísima, muy bien preparada y presentada. Además hay opción de acompañar el menú con un maridaje de vinos muy interesante que incluye referencias tan dispares como un Jerez, un Rías Baixas, sake, un Rioja o un Pisco Sour. 



El único problema fue la espera antes del último plato, un wok mar y montaña, por el que esperamos más de 40 minutos. Al parecer, cuando fuimos, parte del personal estaba en período de prácticas y de ahí la demora. 

El menú se compuso de:

Pisco sour para comenzar y luego los platos.


1.Causa limeña




2.Tiradito




3.Sushi




4.Langostinos, Chicharrón de calamar y Dim sum (servidos los tres juntos)




7.Wok 




8.Postre



Los ingredientes de los platos varían según el producto de mercado. El servicio atento y la vajilla muy original. Pagamos por comer cuatro personas con tres maridajes devino y un pisco sour 134'5€. Volveremos.


lunes, 26 de diciembre de 2016

RESTAURANTE A TAFONA. SANTIAGO DE COMPOSTELA


Un sábado de Septiembre decidí invitar a comer a Pelayo en Santiago de Compostela, en donde actualmente hay muchos locales de moda. 

Tras leer varias críticas y ver muchas fotos me decanté por A Tafona, Casa de xantar de Lucía Freitas. Llamamos el propio Sábado por la mañana y no hubo problema en reservar una mesa para dos (de hecho cuando llegamos al local ya vimos que no estaba al completo).



El restaurante es bonito, no parece desde fuera que nos vayamos a encontrar con una sala tan alta y luminosa. Combina piedra con otros materiales más modernos. Nos sentaron en una salita que hay en un lateral en donde sólo había tres mesas. 

Nos trajeron la carta, que cuenta con dos menús:

-MIÚDO de 5 platos, 35€/persona
-MERCADO de 10 platos, 50€/persona


Escogimos el Menú de MERCADO. También se pueden elegir platos sueltos de los menús pagando el importe de cada uno por separado. No tienen maridaje como tal, pero la sumiller se encargó de ir trayendo copas de vino según los platos que nos iban sirviendo.

Comenzaron con los ricos panes:

-elaborado con agua de mar
-castañas 
-aceitunas



Los acompañaron con un poquito de aceite ISBILYA, elaborado con variedad Sikitita. 


Antes de empezar con el menú hubo un aperitivo de la casa:

1.Boquerones con gel de piparra



Para acompañarlo pedimos un Jerez; nos sirvieron un Amontillado Tío Diego.


2.Ostra, helado de manzana verde y oliva


Con este plato y los siguientes nos sirvieron AILALÁ 2015, Ribeiro blanco elaborado con Treixadura.



3.Ceviche de Vieira con helado de aguacate, rábano y huevas de pescado



4.Mejillón en escabeche, coco y curry verde.



5.Salpicón de boi e folla alimonada: servido originalmente en una hoja de lima keffir montada en una concha.



El vino que acompañó a los dos últimos fue GABA DO XIL 2015, un Valdeorras blanco elaborado con Godello.



6.Steak tartar de vaca vieja y sorbete de piquillos: bonita presentación, con helado de pimiento y un crujiente de caramelo



7.Xarda lacada y ahumada con cabazos de la huerta: muy sabrosa. Lo trajeron a mesa dentro de campana llena de humo, que abrieron en mesa. Los camareros se encargaron de retirar las ramas de romero del plato antes de empezar a comer.



El vino para los siguientes platos fue FINCA CUARTA, tinto de la Ribeira Sacra elaborado con Mencía.


8.Merluza do Celeiro, cebolo y citronella: punto perfecto, precioso plato.




A partir de aquí pasamos a AILALÁ 2015, tinto de Ribeiro elaborado con Sousón.



9.Cordero con cítricos y mini zanahorias de la huerta: plato muy rico, con muchas texturas y sabores.


10.Kiwi, AOVE, yogur y albahaca: para mí la estrella del menú, varias texturas de esta fruta, tan abundante en Galicia, delicioso.



11.Chocolate, gianduja y café.



Pedimos vino de postre, sirviéndonos un par de ellos, Moscatel de la marina de Enrique Mendoza, DO Alicante, y Quinta Seara d’Ordens, Oporto Tawny.


Pagamos por la comida de los dos 146€ (100€ los menús, 42€ el maridaje y 4€ el pan, que se paga aparte).


En mi humilde opinión lo mejor del menú es la cuidada y original presentación de los platos (se nota que Lucía tiene formación de repostera); eso sí, yo quizás cambiaría de orden alguno. Me gustaría destacar también el servicio prestado por Alonso, muy amable y con el que tuvimos una agradable conversación.