viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 14: Vuelta a Madrid

Nos levantamos a las 6h de la mañana, nos duchamos y bajamos a desayunar. Había comida bastante pocha, seguramente del día anterior. Yo no comí muchos, pues no tenía demasiada hambre: huevo frito, cherrys, pepino, zumo, bomba de crema, un dumpling grande,…


Vistas desde la habitación  

Luego subimos al cuarto y me tuve que tomar una salvacolina porque tenía unos retortijones terribles (menos mal que nos vamos ya, si no yo exploto de tanto comer…). Plastificamos nuevamente las maletas con papel film que habíamos comprado en un supermercado y marchamos al hall, en donde venía a buscarnos el minibús. Yo me dormí hasta que llegamos al aeropuerto de Pudong.


Bonito y enorme puente

Al llegar ya nos esperaba Katy en la puerta. Estuvimos de cháchara con ella hasta que abrió el mostrador de facturación. Hubo un problema con la maleta de Pelayo así que pasamos los tres al cuarto de la policía, en donde le hicieron abrir la maleta porque veían en las cámaras algo raro, según nos tradujo Katy, claro está...

Pelayo tuvo que sacar pr
ácticamente todo de la maleta y al final resulta que era una batería de móvil a mayores que llevaba en un bolsillo. Volvimos a plastificar la maleta en el aeropuerto (30Y) y Katy nos sacó las tarjetas. Nos dejó en la puerta de embarque y allí nos despedimos de ella. Pasamos el control de inmigración, en el que nos volvieron a hacer otra foto más, y luego el de seguridad.

Nos quedaban unos cuantos yuanes as
í que los gastamos en las tiendas del aeropuerto comprando la última cerveza Yingtao, frutos secos y patatas fritas chinas. La verdad es que en este aeropuerto había poca variedad de productos y era todo muy caro. Pelayo compró un guerrero de terracota para su hermana y unos palillos chinos de comer para su hermano y familia.

Primer avión que cogimos

El embarque era a las 11:30 pero se retrasó una hora. El viaje de vuelta (Shanghai-Moscú y Moscú-Madrid) lo pasamos casi todo el rato durmiendo, recuperándonos del cansancio. Llegamos con Moscú con demasiado retraso así que vino a buscarnos una azafata para llevarnos rápidamente a la puerta de embarque del siguiente vuelo. Además nos dijo que la compañía no podía asegurar que diese tiempo a cambiar las maletas de avión…Mal asunto.

Al llegar a Barajas efectivamente las maletas no aparecieron por lo que casi nos da un patat
ús, más que nada porque iban a pasar la noche en Moscú y estaban llenas de regalos. Esa noche aprovechamos para cenar y quedarnos en casa de unos amigos de Madrid que hacía tiempo que no veíamos.

Al d
ía siguiente fuimos al aeropuerto en cuanto nos levantamos y nos colamos en la zona de maletas. En el mostrador no sabían nada de ellas pero no sé como, de casualidad, las vi yo al fondo de uno de los pasillos, allí tiradas, así que las cogimos y nos marchamos. No nos las mangaron de milagrito...

Espero que este diario os sirva para organizar vuestras visitas. La verdad es que China es uno de los lugares m
ás impresionantes que he visto, por variado y diferente, merece muchísimo la pena ir. Aunque el billete sea caro, luego el país es baratísimo. Eso sí, lo de ir por libre es complicado por culpa del idioma así que si no habláis chino os recomiendo que llevéis todo escrito desde España (por eso he ido poniendo a lo largo del diario las traducciones según Internet de los lugares más importantes) y aún así...Y si no contratad una excursión con todo incluido como hicimos nosotros, que alguna vez en la vida también está bien dejar que te lleven ;P.

¡¡BUEN VIAJE!!

DIARIO CHINA. Día 13: Shanghai

Hoy tuvimos día libre así que Katy, la guía, nos escribió el día anterior unos cuantos sitios en chino para visitar (y mostrar al taxista, claro). Nos levantamos a las 7:30, desayunamos y marchamos rumbo al Mercado de Falsificaciones, que está al lado del Museo de Ciencias.

Museo de Ciencias

Cogimos el metro (nos costó 16Y los cuatro billetes) y menos mal que guardamos el ticket, pues se necesita para salir. En la superficie nos hicimos fotos variadas con los rascacielos y con el Museo de Ciencias, que es impresionante. Enseñamos a la gente el papel que nos había escrito Katy y todo el mundo nos indicaba el Museo. Dimos unas cuantas vueltas hasta que encontramos el mercadillo. Resulta que estaba dentro del metro y se nos pasó la entrada, pues claro, estaba escrito en chino…

Los chicos quer
ían comprar la camiseta del Real Madrid pero no la encontrábamos por ningún lado. Nos enteramos de que, gracias a unos papeles en inglés que había pegados en la pared, la Policía había hecho hacía unos días una redada y había retirado un montón de falsificaciones, por eso estaban asustados.

Tras muchas vueltas encontramos una tienda en donde las hab
ía (el chino iba a buscarlas a un almacén que estaba en otro lado) y, tras regatear, Pelayo las consiguió por 50Y cada equipación (una blanca y otra negra, con sendas camisetas y pantalón). Carolina compró un juego de té al que le ayudé yo a regatear (70Y), pues me encanta, y luego cogimos las dos unos pijamas chinos (2 pijamas 100Y), que yo uso como vestido para la calle con un cinturón. La señora acabó gritándonos y yo diría que llamándonos de todo en chino, pero no podría asegurarlo...

Volvimos al hotel para dejar las bolsas y cogimos el metro hasta el centro financiero (parada de East Yan'an Road, en Pudong). Comimos en un McDonald’s que hay enfrente de la Perla de Oriente. Nos invitaron Carol y Javi a comer. Después no paramos de hacer fotos de los rascacielos del Pudong, pues son impresionantes.


Jin Mao y SWFC

A m
í el que más me gusta, por especial y por su color violeta, es la Perla de Oriente. Con sus 468 metros es uno de los edificios más altos de Asia y la tercera torre de televisión del mundo, por detrás de la Torre CN de Toronto y la Torre Ostankino de Moscú. Próximamente la superará también la Tokyo Sky Tree.

La Perla fue dise
ñada por Jia Huan Cheng e inaugurada en 1995. Está formada por once esferas a distintas alturas, la mayor de 50m de diámetro. Tiene tres miradores distintos, el más alto a 350 metros, y un restaurante giratorio, pero no subimos a verlos. El edificio se sustenta sobre tres columnas de 7 metros de diámetro. En la base está el Museo de Historia de la ciudad y se está construyendo, además, un parque de atracciones con temática futurista. Por la noche es un festival de luces y colores que merece la pena ver. Los chinos están muy orgullosos de él, pues es de los pocos rascacielos de la ciudad diseñados por un chino de la zona.

La Perla de Oriente 

Éste quiso representar dos dragones (los puentes que rodean el edificio, el puente Yangpu y el Nanpu) jugando con perlas (el edificio) que caen del cielo sobre un plato de jade, basándose en los versos de un antiguo poema chino (cómo son de románticos...).

Caminamos hasta el Shanghai World Financial Center (SWFC), el rascacielos m
ás alto de la ciudad, con 492 metros y 101 pisos. Actualmente es el tercero más alto tras Burj Dubai y Taipei 101. Para evitar la presión del viento sobre el edificio cuenta con una abertura en la parte más alta, lo que le da forma de quitachapas. La forma inicial del agujero era redonda, pero al ser símbolo de su rival, Japón, se cambió a la forma cuadrada.


Maqueta de la ciudad en el SWFC

Fue diseñado por la firma Kohn Pedersen Fox (fundada por estos tres arquitectos). Han recibido varios premios por este singular edificio. El agujero superior es la cubierta de observación más alta del mundo, situada a 440 metros de altura. Fue abierto oficialmente en 2008. Está envuelto en vidrio laminado que le da aspecto brillante y plateado desde fuera pero desde dentro es transparente.

Pagamos los tickets por subir a los dos pisos de observaci
ón (150Y/persona). Hicimos un poco de cola, que avanzaba rápida y pasamos por distintas salas: vídeo resumen de la construcción de rascacielos desde 1931 hasta la actualidad en Nueva York, Tokio y Shanghai (en donde han construido todos en los últimos 15 años, contando actualmente con más de 4.000 rascacielos), maqueta de la ciudad que cambia de luces según se hace de día y de noche, vídeo de la construcción del SWFC y finalmente sala de ascensores (toda a oscuras y lo único que se ve es la proyección en el techo de los metros que quedan para que baje cada ascensor). Una vez dentro del ascensor parece una escena de dibujos japoneses, con muchas luces psicodélicas y además marca la altura a medida que sube (va rapidísimo).


Ascensor psicodélico

Este ascensor deja en la parte baja del agujero del edificio, donde está el observatorio más alto del mundo. Merece la pena pagar por las vistas, pues el suelo es acristalado en parte y además se ve el Jin Mao muy cerca. De ahí al punto más alto del edificio hay otro ascensor (con muchísima cola) o escaleras así que subimos los 200 escalones, llegando arriba un poco perjudicados. Admiramos el paisaje, hicimos muchas fotos y volvimos a bajar.


Vistas desde el SWFC

Antes de salir del edificio tomamos una cerveza china (Yingtao 35Y) en uno de los locales de la galería que hay en la planta baja del edificio. Yo aproveché para dormir un poco sobre la mesa, al estilo chino, pues estaba molida.

A continuaci
ón visitamos el Jin Mao, que está al lado. Es el quinto más alto de China y el décimo del mundo. Fue diseñado por Adrian Smith basándose en las tradicionales pagodas chinas, es precioso. Todo en él gira alrededor del número de la suerte chino, el 8: cuenta con 88 pisos, 800 plazas de garaje, 8 columnas de acero en su perímetro soportan las cargas, etc.

Subimos sin pagar hasta el piso 56, que pertenece al Hotel Hyatt (desde ah
í hasta arriba). Las habitaciones se encuentran alrededor de un atrio de 27 metros de diámetros que asemeja una colmena, una imagen impresionante que se ve en algún videoclip, anuncios, películas, etc. Los ascensores están recubiertos de una fina capa de piedra de color claro por lo que se intuyen todos sus movimientos.


Interior del Jin Mao

Al parecer en el piso 88 hay un mirador para 1.000 personas pero no llegamos a subir. El edificio podría resistir tifones de hasta 200km/hora y terremotos de hasta 7 grados en la escala de Richter.

Tras estas impresionantes visitas volvimos al metro y salimos en la Plaza del Pueblo. All
í, las familias que tienen hijos/as solteros/as que no dan casado, dejan sus curriculums en las paredes y atados a las ramas de los arbustos. Allí negocian también los casamientos. Es alucinante…Hicimos varias fotos de cómo negociaban y discutían los padres de familia hasta que se enfadaron y nos echaron de allí (o eso parecía, por la cara que tenían). Vimos incluso a dos hombres pelearse, seguramente porque no llegaban a un acuerdo. Además había varios chinos pescando peces rojos en el estanque del parque, montones de hombres jugando a las cartas y apostando (que está totalmente prohibido). Un lugar muy curioso que os recomiendo visitar sí o sí.


Plaza del Pueblo

A continuación paseamos por la concurrida calle Nanjing y aprovechamos para cenar en un Pizza Hut. Pedimos dos entrantes de fritos variados, 2 pizzas y 4 cervezas (total: 270Y). Luego tomamos un frappucino en el Starbucks y marchamos para el hotel en metro. Aprovechamos para sacar desde las cristaleras de la habitación del skyline antes de que se apagara a las 23:00 (la Perla aguanta 15 minutos más). Es una auténtica verbena de luces y colores, nada que ver con las ciudades europeas.


Impresionantes vistas desde la habitación del hotel

Nos despedimos de Carol y Javi y nos fuimos para el cuarto a hacer las maletas y dejar todo preparado para el día siguiente, pues marchábamos temprano.

DIARIO CHINA. Día 12: Shuzou y Shanghai

A las 8:00h de la mañana vino a recogernos al hotel “el viejo Lu”, el guía. Desayuné poco, harta de tanta comilona: yogur chino (es natural y se toma con pajita), sushi y dumplings.


Jardín de bonsáis

El autobús nos llevó a la Colina del Tigre, un bello jardín que alberga una increíble colección de bonsáis. Además alberga la Pagoda inclinada, de siete pisos y 47 metros de altura, vestigio de un templo budista del siglo X. Se ha intentado corregir esta inclinación pero no ha sido posible, sólo se ha detenido el proceso, pues parte del sustrato es de piedra pero otra parte es demasiado blando.


Colina del Tigre

La leyenda cuenta que en el Estanque de las Espadas, dentro de la Colina, está la tumba del emperador He Lu, fundador de la ciudad. Tres días después de su muerte apareció un tigre blanco sobre su tumba, lo que dio nombre a la colina. Los habitantes creían que había venido a proteger la tumba de su rey.

Seg
ún Lu, el hijo de este emperador, para impedir que la tumba de su padre fuera saqueada, reunió a todos los que habían participado en su construcción, los invitó a comer y añadió veneno en sus copas. De este modo todos los que sabían exactamente la situación de la tumba perecieron, guardando el secreto de su situación y por tanto evitando así los saqueos.


Foto con Lu y la conductora

A continuación Lu y la conductora del bus, una mujer encantadora, nos dejaron en la estación de tren. Allí tomamos un tren de alta velocidad que nos llevó hasta Shanghai. El tren paró exactamente en las marcas que había en el suelo indicando la puerta que debía de tomar cada pasajero. Tardamos 35 minutos, tiempo que aproveché para dormir en su totalidad.


Velocidad que cogió el tren de Shuzou a Shanghai

En la estación de Shanghai nos recogió la nueva guía, llamada Katy, quien hablaba muy bien español, pues había vivido 3 años en Argentina. Era muy simpática y además hablaba con acento argentino. Llevaba lentillas para agrandar los ojos, cosa muy típica por aquí (muchas además se operan los ojos para agrandarlos y parecer occidental).


Jardín de Yuyuan

Nos trasladaron en bus al Jardín de Yuyuan mientras nos contaba la guía que Shanghai, 上海, situada en el delta del río Yangtsé, es una de las ciudades más pobladas del mundo, pues cuenta con 20 millones de habitantes. Actualmente es el mayor puerto del mundo si tenemos en cuenta el volumen de mercancías y el centro económico de China. La ciudad está dividida en dos por el río Huangpu, afluente del Yantsé: Puxi (orilla oeste, barrio colonial) y Pudong (orilla este, distrito financiero).

El Jard
ín Yuyuan, 豫園, fue diseñado por la dinastía Ming entre 1559 y 1577 y es uno de los más famosos en China. Un funcionario decidió construirlo a imagen y semejanza de los jardines imperiales, pues sus padres, que ya eran demasiado ancianos, no podían trasladarse a la capital para verlos. Yu significa salud y tranquilidad.


Pasillo de los enamorados

Tras la muerte del funcionario los jardines cayeron en el olvido hasta que unos comerciantes lo compraron en el siglo XVIII. Se restauró a mediados del siglo XX y posteriormente fue declarado Monumento Nacional. Ocupa dos hectáreas y cuenta con los elementos básicos de la jardinería china: pabellones, estanques y vegetación variada. En él además existe un pasillo para enamorados, en el que en un momento dado hay unas ventanas para que se besen sin ser vistos.


Justo al lado se encuentra el Mercado Yuyuan, que cuenta con un conjunto de edificios de estilo tradicional (aunque restaurados) rodeados de peque
ños estanques y jardines que merece la pena visitar, a pesar de las aglomeraciones. Hay un puente en zigzag que protege de los malos espíritus (ya que según nos contó la guía no pueden doblar esquinas, caminan recto y sin doblar las rodillas).

Mercado de Yuyuan

A continuación visitamos el malecón para admirar el skyline del distrito financiero de Pudong, . En él se encuentran la Perla de Oriente, el Jin Mao y el Shanghai World Financial Center, entre otros, símbolos del desarrollo económico chino. Pudong significa “rivera del este”, pues se encuentra en ese lado del río Huangpu. Nos hicimos un montón de fotos, pues la vista es verdaderamente impresionante.


Pudong

En la otra orilla, desde donde nosotros sacamos las fotos, se encuentra el Barrio Bund o Paseo Inglés, que cuenta con numerosos Bancos y edificios de estilo inglés muy bonitos. Este nombre se lo dieron los ingleses y en él se encuentran los edificios más emblemáticos de la etapa colonial europea, desde estilo clásico al renacentista. Comimos de buffet en un hotel de lujo, todos juntos en una mesa. Estaba todo buenísimo: sopa, pasta, sushi, dumplings, etc.


Templo del Buda de Jade

Después visitamos el Templo del Buda de Jade, construido en 1882. Un monje, durante la dinastía Qing, peregrinó al Tíbet y, de regreso a China, paró en Birmania. Ahí le regalaron dos estatuas de jade que representaban a Buda: uno sentado y otro tumbado. El monje construyó un gran templo para albergar las estatuas gracias a los donativos recibidos. Nosotros sólo vimos el sentado (pues para ver el otro hay que pagar otra entrada adicional), de 1.65 metros de altura, con incrustaciones de ágatas y esmeraldas, con un peso de más de una tonelada. No se pueden hacer fotos en el interior.

Finalmente el bus nos dej
ó en el hotel, Sheraton, que no estaba tan bien como el de Pekín, pero la habitación tenía unas bonitas vistas del skyline de la ciudad. Nos dimos un baño y luego yo me acosté mientras Pelayo fue a sacar dinero y a conectarse a Internet en la recepción del hotel.

Vista diurna desde el barco

A las 18.15 bajamos al hall, pues habíamos quedado con Katy para hacer una excursión opcional a la que sólo nos apuntamos Carol, Javi, Pelayo y yo (200Y/persona). Consistía en una excursión en barco por el río Huangpu, viendo anochecer y por tanto cómo se encienden todas las luces de ambas orillas. El viaje fue precioso, viendo el skyline de un lado y el barrio inglés del otro.


Barco navegando por el río Huangpu

La excursión continuaba con la visita a la famosa calle Nanjing, considerada la vía comercial más importante de China. Está llena de tiendas y luces de neón, con miles de vendedores ambulantes de toda clase de inventos y falsificaciones. Se extiende desde la Plaza del Pueblo hasta la orilla del río Huangpu.


Comienza el espectáculo de luces

Finalizamos la excursión en el Barrio Francés, el más cosmopolita de la ciudad, que cuenta con edificios de estilo arquitectónico colonial francés.

Es una zona muy animada as
í que le dijimos a la guía que nos quedábamos por allí para cenar en vez de volver al hotel. Es muy bonito, pues cuenta con pequeñas casitas rodeadas de un mar de rascacielos. Aquí es donde hemos visto la mayor concentración de occidentales, de hecho apenas había chinos.


Impresionante skyline nocturno

Nos tomamos primero una Paulaner en una terraza y después buscamos un sitio para cenar. Encontramos un restaurante de comida china que, según el New York Times, es uno de los 10 mejores del mundo (había un cartel en la puerta que se encargaba de recordárselo a despistados como nosotros).

Pedimos noodles, dumplings, sopa y cerveza china y japonesa. Pagamos 405Y por los cuatro. Estaba todo bastante bueno pero creo que los del peri
ódico exageraron. Tomamos un helado en la terraza de una heladería cercana y cogimos un taxi al hotel (enseñándole la tarjeta con el nombre del hotel, por supuesto). Nos cobró 33Y y además, misteriosamente, conseguimos coger el taxi a la primera.