domingo, 30 de noviembre de 2014

Diario de Perú. Día 10: Islas Titicaca (Uros y Amantani)

      Nos levantamos, nos preparamos para la excursión a las islas y bajamos a desayunar. Allí nos encontramos sólo con Borja, pues Bea seguía enferma, así que se quedaban en el hotel y no venían al lago Titicaca. Al parecer no había comido nada ni había tomado la medicación.
     El desayuno estuvo muy bien: huevos fritos, plátanos enanos (bizcochitos), jamón york, queso pan, mermelada, mantequilla, té y café, etc. Borja le llevó algo de comer a Bea al cuarto.

Vistas desde el hotel Helena Inn

      Pelayo y yo cerramos las maletas y las dejamos en consigna. Esperamos en recepción a que vinieran a buscarnos. Al poco apareció un minibús y nos subimos. Borja aprovechó para hablar con la guía para cambiar la excursión de dos días por la de uno, en caso de que Bea se encontrase bien al día siguiente. Dejamos además encargado a Borja para que fuese a comprar los billetes de bus Puno-Arequipa para el sábado mientras Bea se quedaba en el cuarto.

Grupo de música que tocaba en el barco

      El minibús nos dejó en el puerto y allí la guía nos indicó que sería aconsejable comprar algo de regalo para la familia que nos iba a acoger así que cogimos un paquete de arroz y unas manzanas.
     Al poco subimos a un barco ni muy grande ni muy nuevo. Yo intenté abrir la ventanilla y el cristal cayó como una guillotina golpeándome a mí y a un chico que iba detrás.

    En cuanto zarpamos se presentó el guía, llamado Rubén, y nos hizo presentarnos a todos. Había gente de Francia (había muchos, entre ellos unas chicas con las que ya habíamos coincidido en el tren a Machu Picchu y Julian), Chile (Claudio y Roxana), Colombia (Darío el padre, Sergio y Uriel sus hijos, María, casada con Uriel, y Alexis, primo de los hermanos), Perú (Octavio), etc.

     La primera parada fue en la isla de los Uros, a 3800 metros de altitud, en donde se habla aymara. Entre todas las islas Uro, que son alrededor de 80, hay un total de 2500 habitantes. Estas islas son artificiales, pues las ha creado el hombre a base de un junco que nace en el lago llamado totora, acumulándolo y anclándolo al suelo con largos palos. Los uros se exiliaron a las aguas del lago escapando de la invasión inca de Pachacutec.


Lago Titicaca

     Al pisar está muy mullido, como si fuera un cojín gigante. La zona que está en contacto con el agua se va pudriendo así que tienen que ir poniendo nueva totora por encima. Todo allí es de totora: el suelo, las casas, las camas, las barcas, etc. Incluso se comen sus raíces blancas, aunque a mí me parecieron un poco insípidas. El jefe de la isla en la que paramos se llamaba Antonio y fue el que nos recibió y nos contó cómo se construyen las islas y cuáles son sus costumbres. No pueden dedicarse a la agricultura así que su sustento principal es la pesca. Con el excedente se adquieren otros productos en tierra firme. Se pesca trucha, pejerrey, carachi, etc. Otra actividad muy típica la confección de tejido por parte de las mujeres, de bonitos colores y, últimamente, el turismo.

Isla de Uros

     Luego dimos una vuelta en una de sus canoas que están fabricadas con 2000 botellas de refrescos de 2 litros recubiertas por totora. Así flotan y duran más tiempo (pues antes sólo se hacían de juncos). El viaje fue una estafa, pues pagamos 15 soles por persona cuando en realidad en la guía y a Borja y Bea al día siguiente les cobraron sobre 5 soles en persona. Luego supimos que Rubén, el guía, era Uro por lo que querría más inversión para sus islas a base de estafar turistas…

     Durante el viaje en barco aprovechamos para preguntar a Rubén todas las preguntas que nos surgieron con el fin de conocer mejor este llamativo modo de vida. Las islas pueden moverse de un sitio a otro del lago, unir varias o crear nuevas (por ejemplo cuando se produce un matrimonio) e incluso separarse si no se llevan bien los habitantes. Desde hace unos años ya cuentan con electricidad gracias a paneles solares. Tienen que tener mucho cuidado con el fuego porque ya han ardido islas enteras por culpa de incendios incontrolados. Los niños van cada día hasta Puno para ir a la escuela en barco. Además hay un chamán que va por las islas visitando a los enfermos. Crítica en Tripadvisor sobre las islas flotantes de los uros: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g298442-d1584207-r235343593-Uros_Floating_Islands-Puno_Puno_Region.html#REVIEWS 

Isla de Uros

     Tras esta visita continuamos en nuestro barco hasta la isla de Amantani. Allí nos recibió el jefe de la isla con varios nativos y es que existe un turno rotatorio de acogida entre toda la población para que haya ingresos en todas las familias. A nosotros nos acogió una señora muy pequeñita llamada Hermenegilda, con la cara abrasada por el sol. Además de nosotros acogió también a una pareja de chilenos: Roxana y Claudio. La señora vivía al final de una cuestarrona terrible que tuvimos que subir muy tranquilamente porque con el peso de las mochilas y la altitud no dábamos para más. Hermenegilda sin embargo subía que se las pelaba… 

Pelayo con Hermenegilda

    La casa estaba construida con adobe y contaba con dos plantas, una cocina, un wáter fuera del recinto y una huerta. Hermenegilda repartió las habitaciones nada más llegar y dejamos las mochilas en ellas. Eran muy grandes, con dos camas y una mesa, pintadas de vivos colores.

     La isla de Amantani es casi circular y es la de mayor tamaño del lado peruano del lago Titicaca. Su altura máxima es de 4150 metros. Cuenta con 800 familias repartidas en 8 comunidades. Su actividad principal es la agricultura: papas, oca, cebada, habas, etc, pues disponen de varios manantiales permanentes. También se dedican al textil, a la artesanía, a la pesca y al turismo.

Licencia y casa de Hermenegilda

     Está habitada desde la época inca y en 1580 fue vendida por el Rey Carlos V a un español, Pedro González. Poco a poco, y debido a las sequías, los nativos fueron comprando prácticamente todas las tierras de la isla. Está a 3 horas en barco de Puno y cuenta con gran variedad de flora: la cantuta (flor nacional), la muña, etc.

     Después de dejar las cosas en los respectivos cuartos bajamos al patio, pues Hermenegilda estaba en la cocina preparando la comida. Es de adobe, con una entrada por la que mete ramitas de eucalipto y dos fuegos. Al parecer los eucaliptos también son una plaga aquí, incluso son utilizados por los uros para anclar las islas al fondo mediante sus largos troncos.

Habitación en la que nos alojamos

     Pelayo y yo ayudamos a la señora a preparar la comida: pelamos y picamos verdura. La comida consistió en dos platos: sopa de quinoa de primero y un combinado de segundo que llevaba arroz, distintos tipos de papas (algunas incluso deshidratadas), oca, queso frito, tomate y pepino. Muchos de los productos eran de la huerta de la casa. Yo me toqué uno ojo sin acordarme de que había partido un ají picante y se me puso rojo como un rocoto. Tuve que poner un buen rato el ojo debajo del grifo que había en la huerta…Para beber nos trajo unas cervezas Cuzqueñas enormes de la tienda, que nos cobró a 10 soles cada una, y mate de muña. Luego nos lavamos los dientes en el grifo del huerto y para ir al wáter hay que tirar un cubo después, pues no hay cisterna.

Comida en casa de Hermenegilda

      Dormimos una siestecita y a las 15:30 nos reunimos con el resto del grupo en la cancha de fútbol del pueblo. Varios de los chicos jugaron un buen rato al fútbol con los niños de la isla. Luego el guía nos llevó al templo de la Pachatata, que estaba en lo alto de una colina. Es un templo preincaica, al igual que había en otra colina, llamado de la Pachamama, pero éste no lo visitamos. La cuesta era empinadísima así que cada uno fue a su ritmo. Cuando llegamos a lo alto cayó la tormenta que había amenazado toda la tarde así que volvimos corriendo para el pueblo. A mí me dio rabia no dar las típicas tres vueltas alrededor del templo que dan todos los visitantes para obtener buena suerte.
     Nos metimos en un bar minúsculo que hay en la isla, en donde nos sentamos con el grupo de colombianos, y pedimos chocolate caliente para todos. Son muy simpáticos todos. 

     Sobre las 18 horas volvimos para casa de Hermengilda, quien ya estaba preparando la cena. Estaba también en la cocina uno de sus 6 hijos, Christian, que es el más pequeño y el único que vive con ella en la actualidad. El hijo es muy tímido y ella no tanto pero a veces es difícil entenderse con ella, pues habla más quechua que español. El menú fue sopa de quinoa de primero y de segundo un plato con arroz, queso, papas fritas, verdura, huevo revuelto, tomate y judías verdes. Para beber cerveza Cuzqueña y mate de muña. Aprovechó para enseñarnos las prendas que teje con lana de alpaca y yo le compré un gorro de colores muy bonito (30 soles).

Ayudando a Hermenegilda en la cocina

    Luego nos trajo ropa típica de los nativos y nos vistió a los cuatro: poncho para ellos y para nosotros traje completo con capa negra y camisa blanca bordadas a mano, refajo, falda rosa y fajín. El bordado es muy colorido, con forma de flores, muy bonito. La capa la llevan las mujeres en la cabeza, sin atar ni nada, no sé como aguantan porque es muy pesada, a mí se me cae todo el rato.

    Una vez vestidos nos dirigimos a la casa de reuniones en donde daban una fiesta para los turistas. Había unos músicos con instrumentos tradicionales y vendían algo de bebida. Poco a poco fue llegando todo el mundo. 

     Los músicos tocaban canciones un tanto monótonas que las mujeres nos enseñaban a bailar en corro. Hermenegilda era la más bailonga de todas con diferencia. Los franceses se fueron marchando poco a poco y quedamos sólo los latinos para el final. Antes de la desbandada y porque seguro que ya se lo sabían, los músicos pasaron la gorra por entre los asistentes para que les echásemos monedas.

    A las 22h nos marchamos para casa pues llevábamos un buen rato solos, acompañados únicamente por Hermenegilda y el hombre que alojaba a los colombianos. Octavio, el peruano, iba hacia el puerto porque la familia que lo alojaba vivía por allí, lo cual nos asustó un poco porque no se veía absolutamente nada, no había ni una luz. Al día siguiente supimos que se perdió y tardó un buen rato en encontrar la casa.

Guateque peruano con bandera colombiana

     Nos despedimos en nuestra puerta de los colombianos, pues ellos continuaban aún más para arriba de la cuesta. Nos lavamos los dientes y nos metimos en cama, Pelayo y yo en la misma cama para no pasar frío. Las mantas eran muy pesadas, era prácticamente imposible darse la vuelta. Aún así Pelayo me destapó varias veces durante la noche. Además tuve que levantarme a hacer pis durante la noche en el baño rústico porque con tanto mate, sopa y Cusqueña reventaba…

 Aquí tenéis la crítica de la Isla de Amantani en Tripadvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g294311-d319342-r235403106-Amantani_Island_Isla_Amantani-Peru.html#REVIEWS 

Diario de Perú. Día 9: Cuzco-Puno

       Nos levantamos a las 5:45 bajamos a desayunar (pan, mantequilla, mermelada, e infusiones varias, siendo bastante escaso). Al poco tiempo bajaron Borja y Bea y unos minutos después apareció Cleison. Crítica del Hostal Paucartambo Wasichayhttp://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g294314-d5538930-r228840980-Hostal_Paucartambo_Wasichay-Cusco_Cusco_Region.html#REVIEWS 

      Cleison y yo arreglamos los últimos detalles de los días que nos quedaban para finalmente pagarle los billetes de bus (de Arequipa a Nazca y de Paracas a Lima) que nos había comprado. También el traslado del oasis de Huacachina a Paracas en coche privado (150 soles, demasiado, según nos enteramos después…). En total fueron 257 soles más por pareja. Además Borja le devolvió el dinero que le debía de la cena en la picantería de Cuzco.


Empresa del bus; Wonder Perú


       Pagamos también la noche de hostal y la colada (90 soles+22 soles), partiendo a continuación junto con Cleison los 5 en un solo taxi. Nos dejó delante de la empresa turística de buses que cubre la línea de Cuzco a Puno, Wonder Perú. Habíamos reservado el viaje de Cuzco a Puno en un bus turístico que va parando en los sitios más importantes y así aprovechábamos, ya que íbamos a hacer esa ruta en un bus normal. Crítica en Tripadvisor de Wonder Perú Expedition y el viaje de Cuzco a Puno: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g294314-d4114699-r253064895-Wonder_Peru_Expedition-Cusco_Cusco_Region.html 


     Allí nos despedimos de Cleison y subimos al bus. Era muy nuevo y cómodo, disponiendo de azafata que servía bebidas calientes y/o frías tras cada parada. El guía se llamaba José y nos iba explicando durante todo el trayecto cosas muy interesantes sobre el país y los incas.


    Pasamos por varios caminos incas y es que según el guía hay más de 40.000 km repartidos por todo el imperio (que ocupaba territorios que hoy pertenecen a Ecuador, Brasil, Chile, Bolivia, Argentina y Perú). Todos conducían a la capital del imperio, Cuzco.


      La primera parada fue en la Iglesia de San Pedro de Andahuaylillas, a 42 km de Cuzco. Se la conoce como la Capilla Sixtina de América y es que es la más bonita de todas las iglesias que visitamos. Al parecer fue un asentamiento inca de cierta importancia pero en la actualidad cuenta con unos 5000 habitantes. Se trata de un templo andino, sencillo por fuera, y construido en un emplazamiento inca. Sin embargo por dentro la riqueza del templo es asombrosa, con muchísimas piezas de oro, tallas y frescos; apenas hay espacio vacío (incluso los bancos para sentarse están pintados). Se cree que data de finales del siglo XVI, estando los jesuitas a su cargo. Consta de una sola nave con capillas laterales y sus paredes son de barro. Los indígenas recién convertidos al cristianismo debían de alucinar al entrar en la iglesia. 




San Pedro de Andahuaylillas


      El techo está completamente decorado con un artesonado de estilo mudéjar, con motivos florares y frutales, estando en restauración pero se podía apreciar parte del mismo. En la contrapared de la entrada hay un fresco que muestra el infierno y el paraíso, para enesñar a los fieles qué les podía pasar con arreglo a su comportamiento durante la vida. Está realizado por un artista limeño llamado Luis de Riaño, y es de enorme belleza y fuerza, me encantó.


     A mí además me gustaron los frescos de varias santas, sobre todo una a la que le habían cortado los pechos (Santa Águeda) y otra que le habían arrancado los ojos (Santa Lucía). Crítica en Tripadvisor de la iglesia: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g1066037-d2077474-r253131189-San_Pedro_de_Andahuaylillas_Sistine_Chapel_of_America-Andahuaylillas_Cusco_Regi.html 


     Nos volvimos a subir al autobús y nos dejó, tras un breve trayecto, en Raqchi, que posiblemente fue un tambo importante dentro del camino inca que iba a Cuzco. Allí se encuentra el Templo de Wiraqocha, una gran construcción rectangular de adobe que consta de dos pisos, 20 metros de altura y numerosas columnas. Este tipo de construcciones se llaman kallankas. Crítica en Tripadvisor de Raqchi: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g294311-d2049410-r253131924-Raqchi-Peru.html 


      El complejo arqueológico está dividido en Templo, plazas, colcas, depósito de agua, etc., todo rodeado por una muralla. Sin embargo no sólo los incas habitaron este lugar, pues hay restos que datan desde el 200 a.C.. Al lado del templo, del que sólo quedan restos del muro central, existen más de 150 colcas (las únicas del Imperio con forma circular) colocadas en líneas paralelas que se utilizaron para guardar maíz, quínoa, papa, muña, pescado seco, carne seca de alpaca, etc.




Mujer entre las colcas


       Además de adobe sus muros contienen pelo de animal e hichu, una planta típica de la zona. El yacimiento data del siglo XV y se cree que contaba con el mayor techo de paja del Imperio incaico. Está a una altura de 3500 metros sobre el nivel del mar.


       La siguiente parada fue en un restaurante tipo buffet para comer llamado Canchis 11. Estaba todo buenísimo y además era comida muy sana. Bea, como se encontraba mal, sólo tomó una sopa. Pelayo tenía diarrea así que tampoco comió demasiado. Yo me encargué de comer por todos: sopa de quinoa, tequeños rellenos de queso, ceviche, causa limeña, pasta, lomo saltado, fruta y helado de fresa. Para beber té de muña, que dicen que va bien para el mal de altura. El olor que tiene recuerda a la menta.


       Subimos al autobús y dormimos hasta la siguiente parada, La Raya. Se trata del punto más alto del trayecto, estando a 4.335 metros y marca la frontera entre el departamento de Cuzco y el de Puno. Hicimos unas cuantas fotos, acosados por las señoras que venden la misma artesanía en todos sitios y volvimos rápidamente al bus, pues hacía bastante frío.

La Raya

      A continuación paramos en Pukara. Primero visitamos su Museo Lítico, en el que hay varias esculturas recuperadas del yacimiento arqueológico durante los distintos trabajos de restauración. Hay monolitos, estelas, esculturas zoomorfas, platos, vasijas, etc. La más conocida es la del Degollador: un hombre sentado que sostiene en una mano una cabeza humana, representando los posibles sacrificios de la época. Crítica del museo en Tripadvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g5456846-d5994412-r253132494-Museo_Litico_Pukara-Lampa_Puno_Region.html 




Escultura del museo lítico


      En el yacimiento hay una zona de estructuras domésticas organizadas en recintos cerrados y dispersos por la terraza de la montaña, lo que indica jerarquía. Además hay restos de varias construcciones de forma piramidal escalonada truncada, de carácter ceremonial, para las que se necesitaron gran cantidad de mano de obra. Además hay un sector de túmulos funerarios. Crítica en Tripadvisor del yacimiento de Pukara: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g298442-d5878275-r253136893-Pukara_Archaeological_Site-Puno_Puno_Region.html 


        Pukara es también famoso por su alfarería, especialmente por los toritos. Su origen es una fiesta española en la que el toro se pintaba y se le echaba picante en la nariz. Las figuras del torito estaban por todas partes, con los ojos desorbitados por el escozor. Se dice que los toritos traen felicidad y protección para lo que habitan en la casa, por eso se colocan en lo alto de las mismas. Había toritos incluso en la parte alta de la verja de la iglesia del pueblo.


Yacimiento de Pukara


        Luego continuamos nuestro viaje pero como había huelga en Juliaca tuvimos que coger una ruta alternativa que estaba en gran parte sin asfaltar. Esto nos hizo retrasarnos dos horas sobre la llegada prevista. Como comimos sobre las 11 de la mañana íbamos muertos de hambre pero no nos querían parar.


          Al llegar a un pueblo el conductor metió la rueda en un agujero así que nos bajamos todos mientras lo ayudaba la gente del pueblo a sacarlo y yo aproveché para comprar algo en una tienda: pan dulce similar al que suelen desayunar y una especie de macarrones duros y dulces que estaban buenísimos.


        Finalmente llegamos a Puno sobre las 20:30, dejándonos en la Estación de Buses. Aprovechamos para ir a Julsa con el fin de comprar los billetes del domingo a Arequipa. Por culpa de la huelga sólo nos aseguraban el bus de las 22 h del sábado así que preferimos esperar a ver cómo evolucionaba la cosa.


         Cogimos un taxi en la propia estación (6 soles) que nos dejó en el Hotel Helena Inn. Como Bea seguía con fiebre se quedó en el cuarto y Borja, Pelayo y yo salimos a cenar. Antes de marchar anulé la noche que teníamos reservada en este hotel para el sábado. Aquí tenéis la crítica del Hotel Helena Inn de Puno en Tripadvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g298442-d1025810-r230150007-Hostal_Helena_Inn-Puno_Puno_Region.html#CHECK_RATES_CONT 


       Intentamos buscar una picantería que nos había recomendado Cleison pero no la encontramos. Preguntamos y alguien nos dijo que sólo abría al mediodía así que nos recomendaron otra que había muy cerca. Allí entramos y la verdad que era muy casero pues sólo estaban la cocinera y sus hijos pequeños atendiendo a los 4 clientes que había. 


           Pedimos sopa de quinoa de primero y caucau de pollo con arroz de segundo (es una especie d guiso con verduras y patatas). De beber cerveza Cusqueña y mates de coca. Además Borja pidió un bistec empanado para llevárselo a Bea que tenía muy buena pinta. En total pagamos 42 soles.

           Volvimos caminando al hotel, que resulta que está justo al lado de la Plaza de Armas así que aprovechamos para hacernos unas fotos. Al llegar visitamos a Bea, que no quiso comerse el filete porque no le apetecía. Nos despedimos de ellos, sin saber si vendrían al día siguiente al lago Titicaca y nos marchamos para nuestro cuarto a dormir.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Diario de Perú. Día 8: Puerto Maldonado-Cuzco

         Nos levantamos a las 5 de la mañana, desmontamos las tiendas con ayuda de Satur y volvimos al barco. La familia aún estaba durmiendo en la estancia de al lado. Estando en la orilla, preparando las cosas, apareció José con el tapir, que se metió en el agua y dio una vuelta a la barca como para despedirse. Volvió a subir y pidió mimos a José con la trompita durante un buen rato, es graciosísimo. Luego se metió entre unos matojos a comer y descansar.

El tapir con José

         Nos despedimos de José y del tapir y tomamos rumbo a Puerto Maldonado. El día anterior había llovido en los Andes mucho y por tanto el río había crecido una barbaridad; había además un montón de ramas y troncos flotando que Satur tenía que ir sorteando.

         Durante el camino Satur nos sirvió el desayuno, luego dejó a Bryan conduciendo y se vino a hablar con nosotros de un montón de cosas. Le daba pena despedirse, y a nosotros también. Le regaló a Pelayo una piraña que había pescado y disecado él mismo, y a Borja un pez que tiene unos dientes que parecen humanos (por eso de que es dentista…).

Satur aplicando un colirio casero a Pelayo

         Finalmente llegamos sobre las 8 de la mañana al mismo embarcadero desde el que habíamos salido hacía unos días, aprovechando la fuerza de la gran corriente. Recogimos mochilas, bikinis, etc., y nos despedimos allí mismo de Bryan. Satur había llamado al mismo taxista que nos había traído hasta aquí, quien nos dejó en una torre mirador que hay en el centro de Puerto Maldonado, en el cruce entre la Avenida de Puerto Maldonado y la Avenida de Fitzcarrald. Satur ya nos esperaba allí, pues había cogido una moto taxi.

Puerto Maldonado

Este mirador es llamado el Obelisco de la biodiversidad y tiene el honor de encontrarse entre los edificios más feos del mundo. Fue inaugurado en 2002 para celebrar el 89 aniversario de la creación política de Madre de Dios, por un alcalde que actualmente está condenado por abuso de autoridad. Tiene 45 metros de alto, 7’5 de diámetro y un ascensor panorámico que no funciona por lo que tuvimos que subir por las escaleras los once pisos. Al parecer por la noche se ilumina y se ve a 50 km de distancia.

Vistas desde el Obelisco

Desde lo alto se ve la ciudad en medio de la selva, el punto de unión de los ríos Madre de Dios y Tambopata así como varios meandros de ambos. Es increíble ver todo plagado de vegetación hasta el horizonte, pareciendo Puerto Maldonado un oasis en medio de la selva. Nos hicimos varias fotos y bajamos hasta la calle, en donde nos esperaba el taxista. Allí nos despedimos ya de Saturnino, con una pena horrorosa…Y finalmente el taxista nos dejó en el aeropuerto. Crítica del Mirador de la Biodiversidad: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g298441-d7694921-r253995195-Mirador_de_la_Biodiversidad-Puerto_Maldonado_Madre_de_Dios_Region.html 

Triste despedida de Saturnino

En la cafetería del aeropuerto nos tomamos una Cusqueña negra que estaba muy buena y misteriosamente fría, pues aquí lo normal es que te sirvan la cerveza templada (2 cervezas= 14 soles).
Facturamos las mochilas en cuanto abrió el mostrador, nos dieron las tarjetas de embarque y volvimos a la única cafetería que había en el lugar. Pelayo y yo pedimos un sándwich calabrese para compartir (con salchichas calabresas, ensalada y patatas paja) que estaba delicioso, Borja y Bea un sándwich de jamón y queso y una ración de patatas fritas (Total= 56 soles, 14 euros).

Sobre las 11am pasamos el control de seguridad, bastante laxo pero con gente muy amable, y pasamos a la zona de embarque en donde estuvimos un buen rato por lo que yo aproveché para echar una cabezadita. Nuestro vuelo salió a las 12:20, con media hora de retraso. Es curioso despegar del pequeño aeropuerto de la ciudad y estar de repente sobrevolando la selva cerrada. Las vistas son maravillosas, pudiendo observar los ríos, con un montón de meandros ciegos.

Tras una hora escasa de vuelo llegamos a Cuzco, en donde ya nos esperaba Cleison, el hijo de Saturnino, en la salida del aeropuerto. Tenía un taxi contratado que nos llevó al hostal Paucartambo (C/Palacio), pero esta vez debía de estar liado porque no se quedó a comer. Quedamos a las 6am del día siguiente en el hostal para que nos entregase los billetes que faltaban.

Allí nos esperaban las mochilas que habíamos dejado en consigna y la colada con ropa limpia. Nos duchamos y salimos a comer pero Bea no se encontraba bien así que se quedó en el cuarto. Borja, Pelayo y yo comimos en la tradicional picantería en la que habíamos cenado con Cleison antes de coger el bus a Puerto Maldonado. Cuando llegamos estaba todo lleno así que la señora nos sentó en una mesa en la que estaba un señor solo, preguntándole antes educadamente si le importaba compartir con nosotros la comida, a lo que el señor respondió que no.

         El menú, de 9 soles, fue sopa cusqueña (con carne, patata cocida, berza, etc.) y de segundo Pela y yo pedimos asado a la olla. Yo no pude apenas probar el segundo porque con la sopa ya me llené, era muchísima. Para beber pedí chicha de quinoa que tenían en un caldeiro pero no me gustó nada, no sé si por eso no la cobraron. Además ellos bebieron cerveza y agua. Pagamos entre los 37 soles.

         Luego tomamos algo en el café Bondiet: Borja un mate de coca con hojas naturales, Pelayo un pisco sour que estaba buenísimo y yo un café moka. Además pedimos dos porciones de tarta, una de chocolate y otra de dulce de leche y castañas (estaban exquisitas, sobre todo la segunda). Borja pidió un sándwich con muy buena pinta para llevar para Bea. Nos invitó Borja así que no sé cuánto pagó por todo.

         Volvimos dando un paseo hasta el hostal y allí nos acostamos un rato. Pusimos la alarma a las 17:45 para levantarnos con la idea de ver las danzas tradicionales del museo Qosqo de Arte Nativo. Cleison nos dijo que estuviésemos puntuales a las 18h porque sino sería imposible conseguir entradas. Avisamos a Borja y Bea decidieron quedarse en el cuarto y no venir así que fue un alivio, pues Pelayo no encontraba su boleto turístico y así se llevó el de Borja (pues la entrada en este museo es una de las incluidas en dicho boleto). Justo antes de salir del hostal me di cuenta de que me faltaba la mochilita negra de Quechua así que me la había olvidado en la picantería, menos mal que no estaban dentro la cartera ni el móvil. Pasamos entonces por la picantería y allí estaba, con todo, menos mal… 

         Cuando llegamos al Museo ya eran las 18:15 y la cola era infinita pero nos pusimos igualmente. Al rato abrió las puertas y la gente empezó a entrar rápidamente; cuando sólo faltaban 5 o 6 por delante de nosotros salió una chica de dentro y nos dijo que la sala se había llenado. Había otra sesión a las 20pm así que nos dio la opción de esperar hasta esa hora, pues entrábamos fijo si esperábamos en la cola. Como hacía frío y no nos apetecía esperar hora y media nos marchamos a dar un paseo. Aprovechamos para mirar unas botas de montaña para Pelayo en una zapatería de la cadena Batta, muy grande que hacía esquina. Al final se llevó unas oscuras de media caña por 119 soles. 

         Luego fuimos a una tienda de ropa que había fichado yo unos días antes, llamada Topitop que en realidad es una cadena y la hay en las principales ciudades del país. La ropa era preciosa, muy femenina y actual, además de ser para culonas y pechugonas como yo así que por una vez en la vida todo me sentaba bien. Es curiosos que los maniquíes en Perú tienen el culo bien grande.

         Me probé un montón de cosas con ayuda de Pelayo (pues sólo se podía entrar a los probadores con 4 prendas y yo me excedía de calle…) y al final, por vergüenza torera, “sólo” me llevé una cazadora de color salmón, un pantalón elástico azul eléctrico, un jersey con unas pequeñas tachuelas en los hombros y una camiseta en T blanca con flores (total=343 soles, 85 euros, pues estaban de rebajas). Hoy día me arrepiento de no haberme llevado más cosas, pues es de buena calidad y gusta a todo el mundo.

         Tras las compras dimos un bonito paseo por el centro. Un chico llamado Armando, que decía ser estudiante de bellas artes, nos abordó con un montón de acuarelas. Después de regatear un buen rato nos llevamos una pequeña en formato alargado de la ciudad de Cusco por 20 soles.

         Decidimos darnos un homenaje y fuimos al Chicha pero resulta que no había mesa para cenar hasta las 21:30. Reservamos entonces mesa para dos a esa hora y nos fuimos a continuar con el paseo. Pelayo compró una gorra preciosa de Cerveza Cusqueña en una tienda de la Calle Heladeros, muy cerca del restaurante, que es muy especial porque lleva un dibujo al frente con varios tocapus y un abridor de cerveza en la visera (35 soles).  

Cusco de noche

Al rato entramos en una cafetería muy chula que había muy cerca del Chicha, llamada Kushka Café. Pelayo pidió una Cusqueña y yo un zumo natural recién exprimido de piña, papaya y naranja que era enorme y estaba buenísimo (total 8+9=17 soles). Critica en Tripadvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g294314-d1086428-r229465621-Kushka_Fe_Cafe_Restaurante-Cusco_Cusco_Region.html#REVIEWS 

        Sobre las 21:15 tiramos hacia el restaurante y al llegar ya nos pasaron a la mesa. Se me ha olvidado decir que fuera tienen un diploma que certifica que fue el segundo mejor restaurante de Cuzco durante el año 2012. El camarero que nos atendió unos días antes nos reconoció y nos saludó muy amablemente.

Esta vez pedimos tiradito de trucha (acompañado de alcaparras, rocoto verde, y ensaladita de rúcula con palta), True Crue Alpaca (tostada con filete de alpaca acompañada de emulsión de mostaza y ají amarillo y aparte un steak tartar de alpaca) y rocotos rellenos (de lomo sobre pastel de papa). Estaba muy bueno todo, sobre todo la alpaca, es una carne muy magra con un gran sabor, es de lo más rico que he comido nunca. 

Alpaca y Tiradito

         Lo que "menos" me gustó fueron los rocotos, además picaban mucho. Como cortesía nos volvieron a poner de cortesía los aperitivos  de crema de verduras, mantequilla con cilantro y especias varias, pan de papa amarilla. 


         No pudimos ya pedir postre por estar muy llenos pero nos ofrecieron, al igual que la otra vez, unos alfajores y unas gelatinas, esta vez de melocotón. Como en cada mesa atienden 6-7 camareros se debieron de confundir y nos trajeron dos veces los alfajores y las gelatinas. Para beber pedimos cerveza Pelayo y yo agua. Luego Pelayo tomó un pisco sour, bastante más cargado que el del Café Bondiet. Pagamos en total 133 soles (35 euros). Es un lujo poder comer alta cocina a este precio.

Cuenta del Chicha

         Volvimos al hotel paseando, parando antes en la Plaza de Armas para sacar las últimas fotos con la iluminación nocturna. Al llegar al hostal fuimos a visitar a Borja y Bea, que no habían salido. Bea tenía fiebre. Dejamos las maletas preparadas y nos acostamos.

Diario de Perú. DÍA 7: Puerto Maldonado

           Finalmente no dormí mal porque el calor fue bajando poco a poco. A las 4 am vinieron a despertarnos (Satur y Bryan habían dormido en la barca). Desmontamos las tiendas y volvimos a la lancha. Aún era de noche pero ya empezaba a amanecer.

           Iniciamos la marcha sobre las 4:30 y a las 6:00 Satur nos sirvió el desayuno, que fue igual que el de ayer. Bea después de desayunar se quedó dormida 4-5 horas en una silla, pues parece que no durmió nada durante la noche. El resto nos pusimos ojo avizor en las bordas y proa de la barca con el fin de avistar todo animal en movimiento. Saturnino lleva prismáticos y guías para facilitar la tarea.



Barca de Saturnino, con hamaca y todo


           Vimos un agutí, cuatro hoatzines que ni se inmutaron a nuestro paso, millones d mariposas, oropéndolas, un caimán, tortugas, etc. Los hoatzines son una llamativa especie de aves que tienen una garra en cada ala que les ayuda a agarrarse a las ramas para trepar; esto hace que se compare con los fósiles de Arqueoptérix.


             A media mañana Satur nos sirvió papaya con manjar (dulce de leche) que estaba delicioso. Yo no tenía mucha hambre pero me la zampé toda.


Papaya con manjar


           Al cabo de unas horas teníamos tantas ganas de parar para orinar que le pedimos a Satur que nos parase el barco. Yo tenía una diarrea horrorosa así que mientras me afanaba a lo mío, el resto estuvo de cháchara con el dueño de la finca, quien les permitió recoger aguacates que había por el terreno. Cogieron alrededor de media docena. Los probamos más tarde y estaban exquisitos. El señor no nos cobró nada, nos los regaló.


       Llegó un momento en que pasamos del río Madre de Dios al río Tambopata, con menor afluencia de barcas. Estuvimos hablando largo y tendido con Satur de la medicina naturista, de cómo concibe la vida, los numerosos libros que lee, etc. Es un hombre muy interesante y un gran conservador. 


          Navegamos hasta las 13h, hora a la que paramos para comer. El menú fue tortilla de patata con ají dulce, yo sin embargo no probé bocado porque me encontraba muy mal del estómago, aparte de la diarrea que tenía desde hacía un par de días. Mientras comían en el barco yo aproveché para perderme entre los árboles y despacharme a gusto.


Comida en el barco


            Tras la comida navegamos hasta un punto en el que se quedó Bryan guardando el barco y nosotros nos adentramos en la selva con el fin de caminar hasta un lago que no es turístico (a diferencia del lago Sandoval, incluido en todas las excursiones turísticas de la zona), llamado Tres Chimbadas. De hecho sólo nos encontramos con una pareja de chavales jovencitos (ella embarazada) que al parecer son los vigilantes de la zona.


Cría de mono verde

           El lago es pequeño y se encuentra dentro de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata-Candamio pero limitando ya con la comunidad nativa de Infierno. En él se encuentran nutrias gigantes pero nosotros no las vimos. Crítica en Tripadvisor del Lago Tres Chimbadas: 
http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g488184-d1051568-r253014447-Tres_Chimbadas_Lake-Tambopata_National_Reserve_Madre_de_Dios_Region.html 


            Allí encontramos unos baños como los normales,con wáter y pileta, así que Bea y yo no fuimos capaces de resistirnos a usarlos. Luego nos bañamos Pelayo y yo en el lago. Primero entré yo, para lo cual me puse chanclas pero igualmente me hundía en el fango; Satur me recomendó que chapoteara mucho al entrar para dispersar a las posibles rayas que hubiera en el suelo y demás peces que se entierran, lo cual no me gustó mucho…Además, según él, había pirañas. A los pocos minutos de estar en el agua, agarrada a una especie de pantalán, noté cómo algo espinoso me rozaba por la tripa así que salí inmediatamente.


             A continuación entró Pelayo, de cabeza, estuvo chapoteando un poco y, en cuanto se acercó al pantalán, le rozó algo espinoso en el mismo lugar exacto que a mí. Salió también rápidamente.


          Nos vestimos y volvimos caminando. Nos encontramos nuevamente a la pareja de guardianes, esta vez ella llevaba una cría de monito verde que yo sostuve y sobé un rato, qué preciosidad (Satur luego les dio una propina). Llegando casi al barco me entraron las náuseas y vomité la papaya entera, no me quedó nada dentro. Por fin me sentí bien, sospecho que igual tenía un corte de digestión al comer la papaya a media digestión del desayuno y al entrar en el agua templada-fría del lago me aceleró el proceso de la vomitona.


           Navegamos hasta la collpa de guacamayos y nos paramos en la orilla contraria. El mejor momento para verlos es por la mañana, es por eso que cuando llegamos, al atardecer, no había apenas. Se trata de una pared arcillosa en la que los guacamayos y otras aves van a ingerir arcilla. Se dice que esta arcilla contiene sales y minerales que son ideales para la dieta de estas aves (principalmente sodio). 


             Yo estaba muy mareada por lo que me tumbé en la proa mientras miraban la collpa. Luego Pelayo y Bea intentaron echarme un poco de alcohol en la nuca para refrescar pero a Pela se le abrió el bote y me cayó todo encima. Finalmente Bea me pinchó primperán en el culo (pues es enfermera y llevaba un gran botiquín) y me hicieron una botella de agua con suero oral que sabía asqueroso, que me tuve que beber para evitar la deshidratación. Al rato ya me encontré bien.


          Navegamos hasta la finca en la que nos quedamos esa noche a dormir, que pertenecía a un señor muy majo llamado José y que además, según Saturnino, es chamán. Satur nos llevó de caminata para pescar en un río por medio de la selva, incluso abriendo camino con un machete en algunos puntos en los que la vegetación hacía el paso imposible. Cuando llevábamos 40 minutos Bea, Borja y yo nos empezamos a mosquear pensando en que estaba anocheciendo y el camino era muy complicado para volver en total oscuridad. Además llevábamos muy poca agua y yo estaba aún débil por los vómitos y diarreas así que se lo comentamos a Pelayo. Por Pelayo hubiésemos continuado pero al final habló con Satur y volvimos al barco.


Caminata por la selva


              Nos bañamos en el río, incluidos Borja y Bea, que ya no podían más después de dos días sudando sin parar, mientras Satur preparaba la cena. Tras el baño, y como aún no estaba preparada la comida, Borja y Pelayo se pusieron a pescar. Para ello Satur le ató un hilo a un palo y a pescar. Al poco tiempo Pelayo sacó un bagre/pez gato, de buen tamaño. A mí me parecía increíble, por lo rudimentaria que era la caña (de hecho Borja se cargó la suya, aunque no importa mucho porque la selva está plagada de palos, consistía en ir a por otro…).

             El menú fue el siguiente: arroz con tomate natural y carne adobada (que yo no comí por la diarrea y que ofrecí a Borja y Pelayo). También Satur nos frió el pescado recién sacado del río y la verdad es que estaba exquisito, recordando al lenguado. De postre tomé una mandarina y una manzanita.


Atardecer


           Tras la cena Borja y Pelayo siguieron pescando un poco pero al rato, como no sacaban nada, subimos a tierra para montar las tiendas de campaña. Esta vez compartimos con la familia de José una construcción hecha de madera con tejado, a cierta altura del suelo para evitar las inundaciones cuando hay lluvias, a la que se accedía por escaleras. Al final de las mismas tienen que colocar algo que impida al tapir doméstico que tienen que suba por la noche y les tire las mosquiteras. Es graciosísimo, anda suelto por la finca.


Pelayo con su tesoro


            Los nativos dormían sin tienda, pero metidos cada uno dentro de una mosquitera. En otra construcción de madera, más pequeña, que había al fondo tenían baños y duchas, todo un privilegio.

            Nos acostamos sobre las 20h, haciendo todavía mucho calor. La familia ya estaba durmiendo a esa hora. Luego refrescó durante la noche y además hubo una tormenta enorme, lloviendo sin parar (menos mal que estábamos atechados…). Yo no dormí demasiado bien, estaba incómoda porque había un ruido muy fuerte de animales y mucho calor.
Caseta en la que dormimos junto con la familia

domingo, 16 de noviembre de 2014

Diario de Perú. Día 6: MP-Cusco-Puerto Maldonado

      A las 5 de la mañana quise ir al baño y no era capaz de abrir la puerta del compartimento. Al otro lado del pasillo iba sentado un señor que parecía un Marquesón y que, afortunadamente se despertó al poco tiempo y me ayudó a abrirla.

     Desayuné el picnic que nos habían dado y luego conseguí volver a dormir. Me despertó Pelayo a las 7am cuando estábamos a punto de llegar a Puerto Maldonado. Puerto Maldonado es la capital del Departamento de Madre de Dios (el menos poblado del país) y lleva el título oficial de Capital de la Biodiversidad del Perú debido a la variedad de flora y fauna que hay en la zona. Este departamento está cubierto por completo por la Amazonía. Limita con Brasil y Bolivia. Puerto Maldonado se encuentra en la confluencia del río Madre de Dios y el río Tambopata.

Saturnino vino a recogernos a la estación de bus

      Al bajar del bus ya nos esperaba Saturnino, que es bastante más guapo que en la foto que aparece en su web (www.tambopataexpedition.com). Es el padre de Cleison y es una persona encantadora, a la par que amabilísimo. Su email es: myjungleexpeditions@hotmail.com pero también podréis contactar con él a través de su hijo Cleison. Yo conseguí el contacto y oí hablar de él en la web de Los Viajeros, que os recomiendo vivamente si no la conocéis ya. Yo antes de organizar cada viaje miro siempre en esta web opiniones de personas que ya han estado en ese destino para orientarme un poco.

      Nos subimos los cuatro con las mochilas en un taxi y Saturnino iba detrás en una mototaxi. Paramos por el mercado para comprar factor solar (pues se nos había acabado), lo que nos costó encontrar, pues en casi ninguna botica tenían. Finalmente encontró Borja un bote por 18 soles.

       El taxi nos dejó en un embarcadero del puerto en donde ya estaba Saturnino. Allí estaba la barca en la que pasaríamos 3 días. Subimos las mochilas y nos sentamos a esperar a Bryan, el hijo de Saturnino, que también nos iba a acompañar. En la barca de Saturnino hay prismáticos y guías con todo tipo de animales con el fin de que los reconozcamos. La construyó él con sus manos y puede parecer poca cosa al principio pero luego vimos que cabía de todo y dio un servicio estupendo.

Puente de Puerto Maldonado

      Una vez que Bryan llegó arrancamos y empezamos nuestro viaje por el río Madre de Dios, dejando atrás Puerto Maldonado y su puente rojo que atraviesa el río (con 700 metros de largo). Navegamos el río Madre de Dios rumbo a Bolivia con destino a la isla de los monos. Saturnino nos puso un buen desayuno durante el viaje: mermelada, mantequilla, queso en lonchas, mate, café en polvo, leche en polvo, tostadas, etc. Fue todo un lujo.
   
     El río Madre de Dios tiene una longitud aproximada de 1150 km que pertenece a la cuenca del Amazonas. Tiene gran caudal y muy buena navegabilidad. El río Tambopata, uno de sus afluentes, tiene 350km de largo. Son famosas las puestas de sol en Madre de Dios por las neblinas multicolores y los reflejos en el agua, cosa que efectivamente pudimos comprobar, son verdaderamente impresionantes.
    
     La primera parada fue en la isla de los monos, para lo cual Bryan esperó en la barca y nosotros nos adentramos en la selva con Saturnino. Llegamos, tras una breve caminata, al lugar indicado pero alguien ya había estado allí recientemente y había dejado fruta para los monos, por lo tanto no apareció ninguno porque ya no tenían hambre.

Isla de los monos

      Volvimos a la barca y navegamos hasta la Reserva Ecológica de Taricaya (taricaya es un tipo de tortuga que hay en la zona). Dimos un paseo de alrededor de 3 horas por la misma con Saturnino y Bryan. La reserva es privada y cuenta con casi 500 hectáreas. Fue creado en 2001 por una organización sin ánimo de lucro con el fin de conservar la biodiversidad. El centro funciona con voluntarios de todo el mundo. En 2004 se puso en funcionamiento el centro de rescate de animales para aquellos que aparezcan enfermos, desnutridos, etc., con el fin de que vuelvan a su hábitat natural.

      Durante el paseo Saturnino nos contó las propiedades medicinales de algunas plantas que nos fuimos encontrando (lupuna que es un árbol que según él cuida muchos males y es muy importante en la cultura amazónica, otros para el riñón, reuma, etc.). Yo toqué un árbol y Saturnino me quitó corriendo la mano; resulta que esa especie está infestada de hormigas que muerden y te dejan varios días la zona dolorida, así que me salvó de una buena, de hecho luego me fijé y sí había hormigas correteando por la corteza, menos mal que toqué un trozo libre. En la selva los negados como yo no debemos de tocar nada. Además vimos plantas caminantes, otras que matan toda la vegetación que hay alrededor, etc. En cuanto a fauna, Saturnino hizo salir una tarántula de su cueva con el movimiento de un palo en la entrada de la misma; a mí me impresionó porque era enorme, negra y muy peluda.

Magnífico árbol

Saturnino sacando a la tarántula

Preciosa lamiendo la rodilla de Saturnino

      Subimos al Canopy Walk, que es un puente con base de madera y soporte de cuerdas, que lleva a una plataforma sobre un árbol de lupuna de casi 300 años. Está a 45 metros de altura por lo que la subida no es fácil, sobre todo para el que tenga vértigo. Desde allí hay unas bonitas vistas de la selva, todo lleno de copas de árboles y pájaros. Pelayo tuvo que ayudar a Bea a subir porque le daba miedo pero al final lo consiguió.


Canopy walk

      Al bajar fuimos a visitar a los animales que tienen en el centro de recuperación: un jaguar llamado Preciosa que lleva allí desde bebé y que parece ser que ya no es aconsejable soltarla (la toqué desde la reja porque Saturnino tiene trato con ella desde que llegó y lo reconoció enseguida, de hecho se puso toda contenta al verlo), un puma, varios ocelotes, monos, tapires, cerditos, monos, aves, etc. Fue genial.

Tapir

       Comimos en el restaurante que tiene la reserva para sus voluntarios, que se llama Amazon Planet, en donde Saturnino tenía el menú contratado: un plato con arroz, papas, pollo, verduras y salsa de tomate. De postre unos trozos de manzana con carambola bañados en chocolate y para beber chicha morada. Aprovechamos para ir al baño, lavarnos los dientes y volvimos al barco. Crítica en Tripadvisor a Amazon Planet: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g445063-d7333853-r254103593-The_Chandelier-Paracas_Ica_Region.html 

       Esta vez tiramos contracorriente, por lo que tuvieron que poner los dos motores a funcionar. Nos llevaron a ver una tribu de aborígenes que viven en una de las zonas del río (los sheja o algo así). Estaban ataviados con trajes muy simples de color blanco, aparentemente algodón, pero luego nos explicaron que el material proviene de la corteza de un árbol que crece en la selva. Nos enseñó lo que beben, qué comen (productos naturales de la selva, la mayoría apenas cocinados), nos presentó a una de sus cinco mujeres y a alguno de sus catorce hijos. Cantó, bailó en su lengua y nos puso un nombre a cada uno: a Pelayo algo que significaba calvo, a Bea establo, achuchaina para mí (=flor) y a Borja no me acuerdo. Uno de sus hijos hizo fuego con un palo frotando restos de corteza que usan para vestirse.

Jefe de la tribu

       A continuación te piden que si les quieres ayudar que compres alguna de las artesanías que tienen, pues con ese dinero pueden comprar material escolar para los niños y medicinas (según ellos es para lo único que usan el dinero). Compramos varias pulseras y collares que fabrican con semillas de plantas, algunas incluso coloreadas con tintes naturales (5 y 10 soles respectivamente=1’5 y 3 euros). Son bien bonitas y un año después no han desteñido nada. Compramos por valor de 40 soles pero como dijeron que no tenían cambio de 50 al final tuvimos que coger un collar más.

       Nos despedimos de los nativos y continuamos con nuestro viaje por el río Madre de Dios y no paramos hasta que ya empezó a anochecer. Saturnino pidió permiso a los dueños de las tierras para acampar allí esa noche a lo que no se opusieron. 

Ribera del río

       Saturnino y Bryan ataron el barco y se pusieron a preparar la cena. Mientras tanto Pelayo y yo aprovechamos para bañarnos en el río, pues habíamos sudado muchísimo todo el día y yo no quería dormir así. El agua es muy marrón por la tierra que hay en suspensión pero no tiene contaminación, pues baja directamente del deshielo de los picos de los Andes. Saturnino nos dijo que intentásemos no pisar el fondo porque estaba muy embarrado y podía haber rayas (que al pisarlas te pueden inyectar veneno con la cola) así que nos tiramos por la borda ayudándonos de la tabla de madera que usan para bajar del barco cómodamente. Borja y Bea nos miraban desde el barco pero no se atrevieron a meterse. El agua estaba fantástica y el baño nos sentó fenomenal.

      Anocheció enseguida y el cielo se plagó de estrellas que yo estuve observando un buen rato con los prismáticos. La vía láctea se veía fenomenal pero lo más brillante era un planeta, quizás Venus.

       La cena estaba buenísima: arroz, papas, pollo con salsa de tomate que estaba deliciosa, y de postre piña. Tuvimos que comer a oscuras para que no nos acosasen los mosquitos. Tras la velada pasamos a tierra y Saturnino junto con Bryan montaron las dos tiendas de campaña. Pelayo y yo ayudamos a montar la nuestra y en un periquete estaba en su sitio. Borja y Bea no tienen ni idea así que tuvieron que montársela entera. Nos trajeron unos colchones finitos y unas sábanas para dormir que no eran demasiado apetitosas dado que olían mucho a humedad. Nosotros de todos modos habíamos comprado sacos sábana en Decthlon para esta ocasión.


Espectacular anochecer

     Hay que tener mucho cuidado al meterse en la tienda porque no se puede entrar con el frontal encendido, pues atraes a todos los mosquitos que andan pululando. Antes de dormir nos untamos con antimosquitos extrafuerte y también echamos dentro de la tienda. Aún así a mí me picaron todas las noches (a pesar de estar tapada y dormir vestida)y también todos los días…A Bea también la acribillaron, sin embargo a Pelayo le picaron tres y a Borja ninguno. Tuvimos que comprar el Malarone para evitar la malaria, por lo tanto comenzamos a tomarlas un día antes de llegar a la selva y en teoría hay que continuar hasta siete días después pero la única que siguió el tratamiento completo fui yo.

       Estas pastillas son bastante fuertes (además de caras) y se toman una vez al día acompañado de algo de comida para que no te revienten el estómago. Además provocan diarrea (yo estuve fatal, pero creo que no sólo fueron las pastillas…).

        Nos metimos cada pareja en una tienda y Borja y Bea no paraban de discutir, no conseguían acomodarse. Se quejaban del ruido de bichos que hay alrededor, de hecho se oyeron claramente unos pasos justo al lado de las tiendas pero no supimos si eran de persona o de animal, sin embargo provocaron el terror de Borja y Bea, que pidieron a Pelayo que durmiera con ellos...De hecho Borja buscó la navaja durante un buen rato en su mochila, pues es todo desorden, para dormir con ella en la mano por si tenía que atacar a alguien. Tardé un rato en dormirme, pues hacía mucho calor, siendo sobre las 21-21:30. Dormí bastante bien salvo porque me desperté alguna vez por el intenso ruido de los animales y una vez por el de Borja y Bea discutiendo porque ella quería salir a hacer pis y él no quería acompañarla. Cuando por fin salió, acompañada, parece ser que vieron a dos bichos corriendo y montaron un barullo que yo creo que asustó hasta a los mosquitos del lugar. El ruido que se escucha por la noche en la selva es verdaderamente intenso y nuevo para alguien que viene de tan lejos como nosotros.