domingo, 22 de enero de 2017

CASTRO CANDAZ Y RESTAURANTE LA MOLINERA DE LALÍN


Durante el mes de Enero recibimos la interesante propuesta de nuestros amigos David y Maite para visitar el Castro Candaz, en el Ayuntamiento de Chantada (Lugo).

Este castro está envuelto en un halo de misterio dado que se encuentra en medio del Embalse de Belesar y sólo, tras una temporada seca, emerge de entre las aguas y se puede observar.



La falta de lluvia que hay desde el verano de 2016 ha provocado que la cantidad de agua sea cada vez menor, aflorando incluso el estrecho istmo que une el Castro con la tierra; de este modo se puede cruzar a la pequeña península para admirar de cerca las construcciones que en ella se erigen.




Cuando llegamos a Xillán ya había carteles pegados por el pueblo, dada la afluencia de público que tiene el castro últimamente, propiciado también por sus numerosas apariciones en prensa. Las indicaciones aconsejaban dejar el coche en el aparcamiento que hay en el pueblo y bajar andando al castro. Os informo que tendréis que valorar en dónde dejarlo pues:

-el camino no está asfaltado, hay mucha piedra suelta y tiene una gran pendiente por lo que dependiendo de la movilidad que tengáis se puede hacer un poco duro y complicado, principalmente a la vuelta, por lo que en ese caso yo entraría con el coche hasta las terrazas de viñedos



-el camino es muy estrecho y dar la vuelta al coche, si hay muchos aparcados, puede llegar a ser complicado, pues hay barranco por uno de los lados.

Una vez iniciamos el descenso y llegamos al embalse, la niebla matutina aún permanecía en la zona, dándole aún más aire misterioso. Poco a poco fue desapareciendo y pudimos observar el Castro en medio de las aguas y las terrazas, un paisaje sin igual.




La llegada al Castro fue un pelín complicada dado lo embarrado que estaba el terreno, haciéndolo muy resbaladizo (os aconsejo zapato adecuado y bastones de senderismo si disponéis de ellos). Se podían apreciar otras construcciones derruidas con pinta de torres defensivas.




Según la información que hay en la web del Concello Chantada, en la península los romanos construyeron una fortificación dada la natural protección del lugar. Posteriormente diversos nobles ocuparon sus terrenos (los Cambero, Camba, Taboada). Los normandos invadieron los terrenos en varias ocasiones pero el Rey Ramiro I acudió a defender el territorio, expulsánolos del lugar.

En la zona hay numerosas leyendas sobre el castro, incluso se dice que hay maravillosos tesoros en él escondidos. Al parecer hay dos entradas subterráneas que están anegadas por las aguas del río Miño y el río Chorente. En alguna de las numerosas noticias que han salido en prensa estos días aseguran que el castro ha sido visitado por expertos en alguna ocasión pero nunca ha sido excavado, lo cual es una pena, pero entiendo que al aflorar intermitentemente debe de ser una complicada tarea.


En la península se ven restos de los muros, muchos de ellos incluso con rudimentarias escaleras; una construcción circular en el centro muy derruida y restos de piedras amontonadas. Tras alcanzar la cumbre y hacer un montón de fotos comenzamos la vuelta, que es una constante cuesta arriba. 

Cuando llegamos al lugar en donde estaba aparcado el coche ya nos habíamos quitado hasta el abrigo, y eso que hacía mucho frío, pero es que la pendiente se las trae. Eso sí, el camino es bonito, rodeado de vides en terrazas, construcciones de granito, palomares, etc.



Tras la visita decidimos ir a comer a uno de los restaurantes que teníamos pendientes de visitar y que no estaba muy lejos (alrededor de 30 minutos de coche), LA MOLINERA, en Lalín. 

Allí nos esperaban su chef, Diego López (alias “Moli”), y su hermana Ana, la Jefa de Sala. Hay que decir que Diego ganó el título de Mejor Cocinero Gallego en 2014. Ambos continúan con el negocio familiar, pues sus padres abrieron el restaurante en 1985, añadiendo al mismo juventud y modernidad. Además se puede seguir degustando su famoso cocido tradicional. Podéis consultar las novedades que publican en su perfil de Facebook pinchando en este enlace: https://www.facebook.com/restaurantelamolinera.


La carta se compone de Entrantes, Pescados, Carnes y Postres, además de un menú degustación por 40€ con siete pases, variando según mercado. También había varios productos de temporada fuera de carta como la lamprea y otras delicias.

La carta de vinos me pareció excelente, se puede escoger con los ojos tapados cualquier referencia de la lista porque acertaréis seguro, todos son buenísimos. Además los precios me parecieron muy ajustados.

Nos decantamos por el menú degustación, que se sirve a mesa completa, siendo estos los platos que sirvieron:

1.Aperitivo: sustanciosa sopa de cocido con fideos, igual que la de vuestras abuelas.



2.Tataki de atún con cítricos, aguacate y guisantes fritos: un plato muy fresco, con un agua chile que le daba un toque especial.



3.Lomo de sardina ahumada con mayonesa de ajo asado y migas de pan de broa: sabrosísimo.



4.Rape de Marín con espuma de cebolletas y guiso de setas: muy meloso y con el pescado en su punto justo.



5.Solomillo de ternera con mostaza de uva, crema apio bola, espuma de queso San Simón y puré de castaña: deliciosa mezcla en un plato lleno de sabor cuyo ingrediente principal era una excelente carne de rubia gallega pero que el acompañamiento no se quedaba atrás. Maite tenía ganas de probar la crema de castañas y Moli tuvo el detalle de introducirla en esta preparación.



6.Picaña madurada de vaca vieja con patatas a la crema: este plato lo pedimos a mayores, no estaba incluido en el menú inicial, pero queríamos probar otro tipo de carne, pudiendo comprobar el dominio que Moli tiene sobre este producto. Estaba deliciosa.



7.Maracuyá, cítricos y frutas rojas: el primero de los dos postres era muy fresco, lleno de acidez, ideal para cambiar de tercio.



8.Cremoso de chocolate, praliné, galleta, crema y lácteos: para los amantes del chocolate como yo.



En cuanto a los vinos, esto fue lo que pedimos:

-Espumoso Rosado de Quinta das Bageiras 2014, elaborado con Baga por Mario Sergio Alves, dentro de la DOC Bairrada de Portugal.



-Louro, vino elaborado a base de Godello por Rafael Palacios, perteneciente a la DO Valdeorras.



-Attis Espadeiro 2014, tinto de la DO Rías Baixas, escogido por Moli para acompañar las carnes, todo un acierto.



-Para los postres Moli sabe que nos encanta el vino del sur así que sacó la artillería pesada: Oloroso y Moscatel y Cream Monteagudo de Delgado Zuleta, además de Pedro Ximénez de Emilio Hidalgo, todos de la DO Jerez.


Fue una fantástica comida en la que disfrutamos muchísimo del buen hacer de Moli en la cocina y de Ana en la sala, pues el servicio fue impecable, nos encanta la profesionalidad de ella y su equipo. Tenemos por tanto pendiente un cocido que seguro será muy pronto ;)!. Podréis aprovechar además para dar una vuelta por el centro de Lalín tras la visita a LA MOLINERA, aprovechando su centro peatonal.




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