domingo, 11 de septiembre de 2016

DIARIO DE TAILANDIA. DÍA 11: CHIANG MAI (TEMPLOS, MERCADO TANIN, LILA MASSAGE)

LUNES 2 NOVIEMBRE 2015



Nos despertamos pasadas las 9 de la mañana. Desayunamos en el cuarto, concretamente los tamales que habíamos comprado el día anterior en el Sunday Market, pero he de decir que no me gustaron demasiado: los salados eran muy amargos y los dulces demasiado suaves de sabor. También comimos unas galletitas muy ricas de arroz que son comunes en todos los mercados.

Galletas

Salimos del hotel en dirección a la casa de cambio que nos habían recomendado en el hotel, pues es en la que mejor comisión encontramos durante nuestro viaje por Tailandia: SUPER RICH. Por lo tanto os recomiendo cambiar ahí todo lo que podáis (ese día estaba a 39B/1€). Ésta es su página web, en la que podréis ver las dos oficinas que tienen en la ciudad: http://superrichchiangmai.com/

La mejor casa de cambio de Tailandia: Super Rich

Después nos dirigimos al último de los templos que nos había recomendado visitar Víctor y que no nos había dado tiempo a ver los días anteriores: WAT PHRA SING. Fue el que menos me gustó de todos los que vimos en Chiang Mai, pero aún así era bonito. 




Fotos en Wat Phra Sing

Al parecer su construcción comenzó en el siglo XIV pero el templo llegó a abandonarse durante la época de la invasión birmana. Había unos dragones espectaculares en las escaleras de entrada, un gran gong, las típicas estatuas de monjes que parecen de verdad, etc. Nos dimos un paseo por el agradable recinto y marchamos. Aquí tenéis más fotos del templo:

Decidimos visitar un mercado local llamado TANIN, pues Víctor nos había dicho que apenas había turistas, dado que estaba a las afueras. Salimos del templo con la idea de alejarnos de la zona turística y poder así coger un tuk-tuk o una van, a mejor precio, que nos llevase a dicho mercado (pues en la puerta de los templos suele haber varios tipos de transportes acosando a los turistas).

Caminamos y caminamos por una larga avenida que se alejaba del centro, bajo un sol de justicia, pero no pasaba ni un coche...Cuando por fin salimos de la muralla nos encontramos con una van roja y la paramos. Hablamos con él y nos dijo que nos cobraba 40B/1€ por llevarnos a los dos al mercado así que accedimos y subimos (iba vacía).

Viaje en van

Una vez que llegamos al mercado nos bajamos, le pagamos al conductor y comenzamos a explorar todos los maravillosos puestos que allí había. Una vez más la recomendación de Víctor volvía a ser todo un acierto, era realmente genuino y además sólo vimos un par de turistas a lo largo de la mañana.

Tengo que decir que los puestos eran una maravilla, tanto los de carne como los de pescado, verdura, fritos, postres, salsas, bebidas, etc, mostrando bastante orden y limpieza en general. Nos perdimos por los pasillos durante un buen rato, es una visita que recomiendo a todos los amantes de la gastronomía y los mercados de abastos.






Mercado de Tanin

Enfrente del mercado hay una construcción con tejado donde sirven de comer diferentes puestos, cada uno con sus pequeñas mesitas. Después de darnos una vuelta y ver que cada puesto disponía de su fregadero en el que se afanaban a lavar los platos que retiraban de las mesas y los dejaban bien limpios, decidimos probar la típica sopa de Chiang Mai, la llamada Khao soi.

Preguntamos en uno de los puestos por la sopa típica y enseguida nos indicaron uno que había justo en la entrada de la construcción, en donde la preparaban a diario. Os daré varias recetas más adelante, por cierto, pues hicimos un curso de cocina tailandesa al día siguiente que fue una maravilla.

Preparando ensalada de papaya y otros platos con mortero

Nos sentamos en las minúsculas sillas, bien pegados a los comensales (algunos muy trajeados), y pedimos dos Khao soi de pollo. Para beber tenían botellas de agua en una nevera portátil pero también tenían agua al estilo tailandés: se sirven con jarras metálicas que rellenan de agua de un tanque y beben con pajita para no tocar con la boca el recipiente.

Al poco rato una de las dos chicas que atendían el puesto nos sirvió los dos platos, muy abundantes y deliciosos. Cada una llevaba un muslo de pollo, leche de coco, cilantro, noodles, etc. y además los fritos tan típicos del norte. En un plato aparte nos sirvió cebolla morada, lima y col encurtida, para añadir al gusto. A mayores en la mesa había los típicos condimentos que utilizan los tailandeses: azúcar, picante, cacahuetes, etc., de los que todos los comensales se servían, comían y se iban. 

Sobre la mesa había también bolsas de plástico que contenían cortezas de cerdo, que son otra típica preparación de la zona, que se pagan aparte, así que cogimos una para probar; estaban muy ricas pero he de decir que me parecieron iguales a las que se hacen en España. 

Khao soi y puesto en donde lo comimos (donde está el cartel amarillo de la izquierda)

Pagamos por todo 105B (2'6€), una ganga. Tras la comida nos dimos una vuelta por los pasillos del mercado y en uno de ellos cogimos un variado de dulces fritos por 45B:

-aros con almíbar
-bolas con sésamo y relleno dulce
-espirales con azúcar
-empanadillas rellenas de plátano
-hojaldres rellenos de dulce de habas
-bolsa rellena de arroz
-mini empanadilla con relleno picante, para mí la mejor  

 Puesto de dulces

Nos sentamos en un puesto de bebidas que había justo al lado del lugar en el que comimos y pedimos un expreso para Pelayo junto con un frappé multifrutas riquísimo para mí (70B/1'75€), para acompañar los dulces. Esta visita os la recomiendo vivamente si os gusta la gastronomía; aquí tenéis la crítica en Tripadvisor y más fotos: 

Finalmente abandonamos el mercado en una van roja en la que iban 4 personas más. Se fue vaciando poco a poco hasta que nos bajamos los últimos, después de dar un vuelta completa a la ciudad. Cuando llegamos a destino nos pidió 40B a lo que Pelayo se negaba, pues vio como los otros habían pagado menos. Al final, por no discutir más con él le dimos los 40B/1€. No era cuestión de dinero, como podréis imaginar, sino de evitar el abuso hacia el turista...

Decidimos darnos un masaje así que buscamos uno de los centros LILA que nos había recomendado Víctor. Yo iba con la idea de darnos el masaje en la cárcel de mujeres de Chiang Mai, que está dentro de la muralla, donde la reclusas dan masajes como parte de un programa de reinserción, pero al parecer es muy difícil conseguir cita. Víctor nos recomendó, como alternativa, los centros fundados por ex reclusas, a las que en la cárcel les enseñaron la profesión y ahora, ya en libertad, se desenvuelven perfectamente dando masajes. Se llaman centros LILA y hay seis en la ciudad (aunque seguramente en el futuro abran cada vez más locales). 




Centro Lila

En cuanto entramos en el recinto, amplio y ajardinado, nos recibieron un montón de mujeres que nos invitaron a sentarnos en la recepción y escoger qué tipo de masaje queríamos. Nos decantamos por un masaje tailandés completo de dos horas por 550B/13'75 por persona que incluía:

-30 minutos en los pies
-15 minutos en las manos
-30 minutos en espalda y cuello
-15 minutos en cabeza
-30 minutos de compresas herbales tailandesas

Pagamos en recepción y nos llevaron a  la entrada del edificio, en donde nos lavaron los pies. En un vestuario nos pusimos la ropa que nos dieron (camiseta y pantalón taliandés, con instrucciones para saber cómo colocarlo) y pasamos a una gran sala en donde había algún que otro cliente. Esta vez no había cabinas individuales por lo que nos pusimos en dos puestos contiguos.

Nos sirvieron un té y empezaron con el masaje. La mujer se subió encima mía varias veces, me dio una buena tunda. Salimos de allí con los pies nuevos y como flotando en el aire. Aquí tenéis la opinión en Tripadvisor, junto con más fotos y lista de precios: 

Tomamos una cerveza Chang en un bar que había unas calle más allá por las que pagamos 90B/2'25€. Al cabo de un rato reanudamos el paseo y decidimos visitar un restaurante llamado AROON en el que al parecer sirven insectos. Era media tarde cuando llegamos, estando totalmente vacío, pero como estaba abierto entré a echar un vistazo y, efectivamente vi unos cuantos saltamontes fritos en un plato acompañados de arroz (además de otros platos que parecía que habían sobrado del mediodía). 

Río al anochecer

El lugar no nos dio demasiada buena impresión, aunque no sabría concretar porqué, así que decidimos ir a cenar a THE GOOD VIEW, restaurante muy recomendado en Internet. Caminamos un buen rato, hasta la otra orilla del río, en donde se encontraba el local. 

El restaurante es enorme, con sala de conciertos que es a lo que va principalmente la gente local (pues todas las mesas que hay alrededor de la pista estaban ya reservadas). Nosotros decidimos sentarnos en una de las mesas al aire libre que había al lado del río y obviar el concierto que había esa noche. El sitio era muy agradable, todo un acierto (aunque sí echaros antimosquitos antes de ir). Desde allí veíamos además el negocio de al lado, que se trataba de un barco-restaurante en el que se puede cenar navegando, lo cual puede ser una actividad interesante.

Cena en The Good View

Nos sirvieron la carta, que era más grande que una enciclopedia de grande, por lo que nos costó decidir qué cenar. Finalmente pedimos:

-Sayote con champiñones y salsa de ostras


-Setas chinas con verduras y gambas


-Pato frito con noodels y salsa de chile


-Mero frito con salsa agridulce y picante de gambas, calamares, cilantro  


-De postre dos helados (Pela de café y yo de banana) 


Estaba todo riquísimo y abundante pero quizás nos pasamos de cantidad, somos unos glotones. Para beber tomamos 3 cervezas grandes, un cóctel “Sex on the beach” y un smoothie de berry, piña, naranja y yogur. Pagamos 1660B/41'5€. El precio es caro para Tailandia pero no para España, teniendo en cuenta lo que consumimos. El local tenía nacionales y extranjeros a partes iguales, pues el concierto tiraba mucho para la gente del local, que lo vivían intensamente. Los extranjeros sin embargo ocupaban las mesas más tranquilas para cenar. 


Volvimos caminando hasta el hotel, lo que nos llevó alrededor de 15-20 minutos y a dormir, pues al día siguiente nos venían a recoger para el curso de cocina que tantas ganas teníamos de hacer.

Concierto en The Good View

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