viernes, 15 de abril de 2016

RESTAURANTE STREETXO DE DAVID MUÑOZ. MADRID

Teníamos muchas ganas de acudir a este restaurante así que en una de nuestras visitas a Madrid nos acercamos hasta El Corte Inglés de Serrano, en el número 52 de la calle. 



StreetXo se encuentra en la última planta del centro comercial, en la que además hay una terraza muy chula para tomar algo y la heladería Rocambolesc de Jordi Roca.




No reservan mesa así que hay que hacer cola. Nosotros fuimos un lunes, 26 de Octubre de 2015, a las 13 horas y llegamos los primeros. A las 13:30 puntuales abrieron la puerta y nos fueron distribuyendo alrededor de la enorme barra que se encuentra en el centro del local. 



Los cocineros se encuentran dentro de la barra preparando los platos, con una rapidez pasmosa. Hay también unas cuantas mesas con terraza, separadas de la barra, pero si es la primera vez que vais os recomiendo la barra para ver cómo funciona el restaurante. 


En cuanto nos sentaron apareció una camarera para ofrecernos un cócktel, una de las especialidades de la casa. Nos preguntó si lo queríamos dulce, amargo, exótico, etc. Éramos tres comensales, así que uno lo pidió amargo y le trajeron Lampari con vermú rojo; otro lo pidió dulce, ofreciéndole uno con con piña asada muy rico, y yo lo pedí exótico, trayéndome uno que me encantó a base de maracuyá y jengiblre. 



Como los platos los hacen en el momento y tardan muy poco en sacarlos, te recomiendan que no pidas todo de golpe, sino poco a poco. Pedimos entonces:

-Ancas de rana


-Raya en tamal


-Lasaña coreana


Algunos te los sirven en un papel enorme (lo cual me parece muy práctico para preparar y luego limpiar) y se come con la mano o con cubiertos de plástico que hay en la barra. El cocinero te explica cómo hay que comer alguno de los platos para disfrutarlo al máximo. Nos encantaron todos, sobre todo por la gran mezcla de ingredientes, los toques orientales y los picantes. 

A continuación pedimos:

-Sandwich Club


-Dumplings


Si tengo que escoger uno, me quedo con los dumplings, me parecieron una exquisitez. Pagamos alrededor de 35 euros por persona. Me encantaría probar todos los platos de la carta, pues me volvieron loca. 



Volvería todos los días por lo buena que está la comida y por el espectáculo de los cocineros; son todos jóvenes y con mucha personalidad y talento. Lo único que cambiaría es la música, para mi gusto está un poco alta. 


Sólo decir que es ideal para ir dos o tres personas como mucho, pues el sitio no es amplísimo y además las raciones no son enormes (pero tampoco escasas); opino tienen un tamaño ideal para compartir entre dos. Para mí es un concepto distinto de restaurante, diferente a lo que conocía, y me gustó mucho, fue una experiencia muy divertida.


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