lunes, 6 de julio de 2015

DIARIO DE TENERIFE, DÍA 8

MARTES 16 JUNIO

Nos levantamos, desayunamos y limpiamos el piso de arriba abajo, pues nos íbamos de Tenerife por la tarde, qué pena…

Se acercaron Iván y Amelia a despedirse y estuvimos con ellos un rato de charla. Después metimos las maletas en el coche y tomamos rumbo a Radazul, Tabaiba (pasamos por delante del ex piso de Pelayo por última vez), Barranco Hondo, Caletillas, Candelaria, Araya, Arafo, Güimar, Montaña Baja, El Escobonal y Las Galletas.

Vistas desde el mirador

En Güimar paramos en un mirador desde donde se ve todo el valle. En LAS GALLETAS dimos una vuelta por el puertito y el Mercado, que ya estaba cerrando. Después comimos en un restaurante que nos había recomendado un amigo de Pelayo, LA MARINA.

Puerto de Las Galletas

Tenían pescado fresco pero no nos atrajo demasiado. Pedimos tres de las recomendaciones que tenían ese día: Salpicón de huevas (riquísimo), Potas en salsa (la salsa un poco amarga para mi gusto) y Pescado encebollado (no me gustó nada, muy blando de sabor extraño). Todo acompañado de mojo rojo, verde, alioli y papas arrugadas. 

De postre tomé un rico y gracioso helado de sandía. Pelayo tomó otro helado y un café. Para beber pedimos dos doradas. Pagamos 33 euros por todo, muy razonable. 



Estando allí se acercó mi amiga Elo para tomar un café con nosotros, qué alegría volver a verla. Estuvimos con ella un rato y ya marchamos para el aeropuerto. Aquí tenéis la crítica al restaurante en Tripadvisor, con más fotos: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g230096-d999633-r287295225-La_Marina-Arona_Tenerife_Canary_Islands.html.

En el Aeropuerto del sur dejamos el coche de alquiler y, una vez dentro, nos encontramos con un excompañero de Pelayo que hacía mucho tiempo que no veía así que nos tomamos otro café con él. 




Finalmente cogimos el avión y cuando aterrizamos en Santiago llamamos a la empresa del parking, quienes nos vinieron a buscar con una furgoneta en poco tiempo, apenas esperamos. Nos llevaron a su local, pagamos los 38 euros y nos marchamos para casa, con muy pocas ganas de empezar a trabajar al día siguiente…Pero con la alegría de haber vendido el piso de Pelayo y de reencontrarnos con nuestros buenísimos amigos de Tenerife, ¡¡qué ganas de volver!!

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