domingo, 15 de febrero de 2015

San Valentín 2015 en Gastroteca SALGADOIRO


     Tras varios meses cerrado por causas ajenas de licencias y permisos por fin abrió de nuevo la Gastroteca Salgadoiro, en Portonovo. Es de un amigo del pádel, Fabián, y su mujer, Eva.

Interior del local, muy enxebre 

     Qué mejor ocasión para ir que con el Menú Especial de San Valentín que propusieron para la noche del 14 de febrero. Era un menú muy completo, como veréis.

Menú San Valentín

      Cuando llegamos cada mesa estaba perfectamente decorada, con una tarjeta en la que se indicaban los platos a servir (cosa que me encanta) y con una rosa de regalo, todo un detalle. El menú incluía lo siguiente (pido perdón de antemano si se me olvida algo o cambio algún ingrediente):



-Aperitivo de bienvenida: era un plato de pizarra muy bien presentado con 5 cosas, Chupito de pepino con berberechos, Pan de gamba con paté de rape y esferas de vinagre, Navaja con lima, cacahuete y salsa teriyaki, Langostino con rebozado crujiente y salsa de yozu y Croquetas de choco (servidas encima de un cubo que cambiaba de color). Todo buenísimo. A mí me encantó el ir probando y adivinando las distintas y variadas mezclas de ingredientes. Nunca pensé que el cacahuete le fuera tan bien a una navaja...

Aperitivo

-Canutillo de aguacate relleno de centollo y aceite de cilantro: el centollo era de la ría, muy sabroso, el canutillo estaba conformado por finas láminas de aguacate, el aceite de cilantro muy rico. Estaba acompañado de salicornia y una salsa de yogur. Nunca hubiese dicho que iba a pegar tan bien el centollo con el yogur.

Canutillo de aguacate

-Bogavante, escabeche de curry y sorbete de manzana: el bogavante estaba espectacular, el helado inigualable. El escabeche de curry era muy potente de sabor por lo que había que mezclarlo en su justa medida con el resto. Este plato llevaba además un ingrediente que no supimos identificar, pues nunca lo habíamos probado solo: el tahin (pasta de sésamo).

Bogavante

-Vieira a la gallega estilo Salgadoiro: dos vieiras de gran tamaño en su punto justo con crema de pimiento rojo, pan rallado y una loncha de jamón ibérico. El único pero es que una de las vieiras de Pelayo era enorme y no venía demasiado pasado el coral, por lo que estaba bastante amarga.

Vieiras

-Atún rojo, agua de tomate, sandía marinada y aceite de sandía: para mí este plato fue el mejor de todos, estaba exquisito y la mezcla me pareció genial. El atún en su punto perfecto, la sandía marinada era una maravilla. En mi opinión un plato de diez. Nunca pensé que la sandía pegase tan bien con un pescado.

Atún rojo

-Carrilleras de ibérico sobre crema de guisantes y fabas de Lourenzá: los guisantes eran fresquísimos y estaban deliciosos, así como la crema. Las carrilleras melosas (punto de cocción perfecto) y la salsa muy sabrosa.

Carrilleras

-Dúo de chocolate y cítricos: el postre era una explosión de sabores que llevaba muchos ingredientes y matices (una especie de gelatina de chocolate con leche, crema de chocolate blanco, helado de maracuyá, crema de cítricos, chutney de mango con genjibre y picante, una especie de bolitas doradas de chocolate que explotaban en la boca, etc).

Postre

-Petit fours: cuando ya pensábamos que había terminado todo aparece una bandeja con una excelente variedad de dulces para acompañar los ricos cafés. Toffe, fresas y frambuesas bañadas en chocolate, gominola de manzana, tarta de queso, bombón con frutos rojos, galleta y canutillo de chocolate. Todo buenísimo, sobre todo la galleta y el bombón.

Petit fours

-Copa premium incluìda en el menú (pedimos un gintonic dada uno, que lo prepararon con todo el esmero del mundo).

      Para acompañar este maravilloso menú había:

-un Rías Baixas (Eidos de Padríñán)
-un espumoso rosado (Codorniu Pinot Noir)
-un tinto de la Rioja (Barón de Ley variedad Maturana)

     Los clientes iban pidiendo de los tres vinos el que les apetecía según los platos que les iban sirviendo. Nosotros tomamos el riquísimo Eidos con el apertitivo y luego ya nos pasamos al espumoso, que cada vez nos gusta más para comer (sobre todo pescados y mariscos). Finalmente tomamos el tinto con las carrilleras y fue todo un descubrimiento, pues era la primera vez que probábamos un monovarietal de uva Maturana y he de decir que tenía una fuerza y un sabor increíble, buenísimo, todo un acierto. Creo que los vinos que propusieron para acompañar al menú estaban muy bien escogidos, maridando a la perfección con la selección de platos ofrecidos. 

     He de decir que estaba todo muy bien presentado, valiéndose de una bonita vajilla, y además los platos eran tremendamente abundantes, no saldréis con hambre de allí, más bien lo contrario...Todo salió por 55 euros por persona, una inmejorable calidad-precio.

Copa, café y cuenta

     La verdad es que fue una experiencia muy gratificante y divertida, nos gustaron mucho las ideas de Fabián, su chef, por las mezclas novedosas de ingredientes propuestas: productos de la tierra con otros de bastante más lejos. 

     El servicio además fue muy eficiente, rápido y amable (muy atentos en todo momento: en cuanto acabábamos el plato nos cambiaban los cubiertos y nos ponían el segundo, sin esas largas esperas que hay a veces en los menús degustación). Opino que todo el equipo trabaja muy bien, a pesar de su juventud, estando muy pendientes de cada detalle. Estoy segura de que en poco tiempo será uno de los lugares que marcará tendencia, y no sólo en la zona de Sanxenxo y Portonovo.

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