miércoles, 18 de febrero de 2015

DIARIO DE COSTA RICA, DÍA 8: La Fortuna-Monteverde

MIÉRCOLES 1 DE OCTUBRE


Me desperté sobre las 5 y no dormí ya mucho más. A las 7:30 habíamos quedado con Noemí y Dani para ir a desayunar. Yo tomé zumo de sandía, pancakes (bastante malos, por cierto), revuelto, salchichas, queso blanco, patatas cocidas troceadas, plátano frito, gallopinto, fruta, etc. Aquí tenéis la crítica del Hotel Volcano Lodge en TripAdvisor: www.tripadvisor.es/Sho...ml#REVIEWS

Volvimos al cuarto, cerramos las maletas y subí disparada para recepción con el fin de gestionar lo del cambio de Guanacaste a Manuel Antonio. La responsable en Costa Rica de nuestro viaje era la empresa “Viajes sin fronteras” y allí llamé desde la recepción del hotel. Me salió una chica que me dijo que iba a gestionar el cambio y que luego me llamaría. Luego le pasé el teléfono a Dani para que les cambiara el hotel de Monteverde.

El bus vino a buscarnos a las 8:15 y tuvimos que esperar un rato a que apareciese Pela, que aún estaba en el cuarto. Lo trajo el carrito de golf con las maletas. El viaje hasta Santa Elena duró sobre 3 horas, un suplicio, pues la carretera estaba sin asfaltar en varios tramos y además tenía muchas curvas. Durante el viaje confirmaron el cambio de hotel a Dani y a Noemí pero también nuestro cambio a Manuel Antonio, nos pusimos muy contentos los cuatro. Sin embargo si queríamos ir al hotel que tenían Dani y Noemí en Manuel Antonio, El Parador, teníamos que pagar 570$ más por ser un 5 estrellas y el que teníamos contratado nosotros era de 4. Al final cogimos el Hotel Costa Verde, también de 4 estrellas y a 2km del Parador pero, misteriosamente tuvimos que pagar un plus de 180$ más (o sea, 60$ más por noche, otro robo…).

Sólo hicimos una parada técnica durante el viaje de 20 minutos y finalmente llegamos al Hotel Heliconia sobre las 12 del mediodía. Hicimos el check-in pero los cuartos todavía no estaban listos. Tuvimos que hacer una autorización de pago con mi tarjeta de crédito nada más llegar al Heliconia para que se lo enviasen a “Viajes sin fronteras” y hacer el cargo de los 180$ de más. Además nos entregaron la lista de rigor de excursiones y decidimos apuntarnos a la visita de un cafetal, donde también hacían chocolate, llamado Don Juan. La visita nos costó 30$/persona.


Don Juan, el dueño del cafetal

Aprovechamos para comer en el restaurante del hotel mientras acababan de limpiar las habitaciones. Comimos una hamburguesa completa cada uno, cerveza y agua (26$). Después descansamos un rato en el cuarto, que olía muchísimo a humedad y es que, para variar, son casitas metidas en medio de la vegetación.

A las 14:40 nos vino a recoger el minibús de Don Juan y una vez en la plantación nos recibió nuestro guía, que se llamaba Hairo. La visita era muy completa, pues incluiría información sobre la producción de café, chocolate y caña de azúcar (30$/persona). No recuerdo el precio pero no fue mucho, comparado con lo que habíamos pagado hasta la fecha por las excursione. Aquí tenéis la crítica en Tripadvisor: www.tripadvisor.es/Sho..._Punt.html


Carro de bueyes

Primero nos mostraron las plantas de café que me llamaron la atención porque sus frutos son bayas rojas muy atractivas y dentro están los granos que todos conocemos de café. Las probamos y sabían dulces. En ese momento apareció el verdadero Don Juan, el dueño del cafetal, que era un señor muy majo de 74 años. Sigue trabajando como el que más. Nos contó que tenía 9 hijos y 26 nietos.
Pelayo separando cascarilla

Pidieron voluntarios para subirse en un típico y precioso carro pintado a mano que estaba tirado por bueyes y allá fuimos Noemí, yo y alguno más a dar un corto paseo. Al parecer estos carros son típicos de Costa Rica y están considerados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.


Hairo cortando caña de azúcar

A continuación nos mostraron los invernaderos en donde cultivan plantas para sustituir las ancianas, enfermas o estropeadas. Luego el guía nos colocó un canasto a los voluntarios (yo entre ellos, por supuesto) y recogimos unos cuantos granos maduros de café. Nos contó que por 4.000 bayas les pagan 3’5$ y que a menudo son las mujeres las que se dedican a esta tarea por ser mejor recolectoras (más delicadas, no dañan tanto las plantas).

Luego nos mostró cómo separan la cáscara de los granos, los lavan y luego los secan en otro invernadero, dándoles la vuelta tres veces al día con un rastrillo.


Dani y Pela sacando el jugo de la caña

Comenzó después con la caña de azúcar, que se cultiva en todo el país. La probamos directamente de la planta recién cortada y estaba buenísima. Sin embargo nombró a dos voluntarios (Pelayo y Dani) para que triturasen un par de cañas con una máquina de manivela que había en la sala. La exprimieron hasta que salió todo el jugo, luego añadió un poco de jengibre y el zumo de varias mandarinas-limón que había en una mata (son acidísimas). Nos dio a probar la mezcla y estaba exquisita.


Cacao

Para acabar nos mostró el fruto del cacao, dándonos a probar sus semillas, dulces. Al parecer dejan fermentar las semillas que extraen del fruto durante 8 días y luego las dejan secar otros 5 días más, luego lo tuestan. Cogió varios granos tostados y los molió tres veces con ayuda de un molinillo que había anclado en la mesa. Al polvo que obtuvo le añadió vainilla líquida, canela, chile y azúcar moreno con melaza. Nos dio a probar esta mezcla y he de decir que estaba sublime. Luego le añadió agua caliente y nos sirvió en tazas el líquido, riquísimo. Nos ofrecieron también un montón de bombones distintos que fabrican, algunos muy ricos con granos de café dentro. También nos mostró el aceite de cacao, que se usa para cosméticos pero también para fabricar el chocolate blanco.


Mejunje que hizo Hairo

Después pasamos a una sala en donde tienen expuestos los grados de tostado del café: según nos relató, cuanto menos tostado esté, más cafeína tiene pero de sabor será ligero. También vimos la comparación del porcentaje de cafeína que tienen distintas bebidas, el consumo de café por países y un montón más de datos curiosos.

Finalmente nos dejó en la tienda que tienen en donde podréis degustar los distintos tostados de café que producen. Ahí fue cuando me volví loca comprando chocolate: gasté 100$ en bombones y chocolatinas para nosotros y para regalar a amigos y familiares como recuerdo de Costa Rica. También compramos unos imanes y unos pendientes para Olaya y para mí. He de decir que una vez en España nos dimos cuenta que había chocolates fabricados por Don Juan (riquísimos) y otros que traían de otras fábricas (malísimos) así que andad con ojo. Aquí tenéis la crítica detallada en TripAdvisor del Coffee Tour de Don Juan, que fue la que más me gustó junto con la del Río Celeste (más bien diría las dos únicas que merecen la pena pagar lo que cobran...): www.tripadvisor.es/Sho...ml#REVIEWS

El minibus nos llevó de vuelta al hotel pero le pedimos al conductor que si nos podía dejar en Selvatura, la más famosa empresa de excursiones y tirolinas de Monteverde y alrededores (tienen un imperio tremendo). Reservamos transporte para el día siguiente desde nuestro hotel a las 7:50 y una vez allí cada uno decidiría qué paquete de visitas haría, pues hay infinidad de variaciones. A mí me apetecía hacer el paseo por los puentes colgantes, los colibríes y el reptilario (en donde tienen varios reptiles y anfibios, entre ellos la preciosa ranita de ojos rojos que todavía no habíamos conseguido ver). Esas tres cosas salían por 45€ cada adulto (o 40€ con carnet de estudiante), lo cual era una animalada...

A continuación entramos en un supermercado con el fin de comprar un adaptador de corriente y algo de comida para el día siguiente, pagando 10.000 colones/16€.

Volvimos caminando hasta el hotel, pues ya había parado de llover, por dar una vuelta y conocer un poco más de Monteverde. Eran sólo dos km pero no había apenas luz y era todo cuesta arriba. Noemí en un momento dado resbaló y se dio un buen golpe durante el camino con el barro que se había formado por la lluvia. He de decir que durante el trayecto no hubo nada que mereciese la pena.

Quedamos para cenar con ellos en el hotel sobre las 19:30. Aprovechamos entonces para ducharnos. Yo había lavado esa mañana unas cuantas prendas a mano en la pileta y las había dejado todo el día a escurrir en la ducha pero seguían igual o aún más húmedas, es imposible secar nada…

A las 19:30 bajamos a cenar y allí se unieron a nosotros María y Jordi también. La cena de Noemí, Dani, Pela y yo la pagamos entre los cuatro y los otros pagaron lo suyo. Salimos a 11.231colones/18€ por pareja (tres pizzas, 3 aguas y una cerveza para los cuatro). Tras una larga sobremesa marchamos para el cuarto a dormir sobre las 22h.

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