martes, 9 de diciembre de 2014

DIARIO A PARÍS 2012. Día 3: Campos Elíseos, Barrio Latino, Isla Saint Louis, etc.


Nos levantamos pronto, desayunamos y nos fuimos directos al metro hasta la parada de Bir-Hakeim, en donde está la Torre Eiffel. Llegamos sobre las 10:00 y nos extrañó la poca cantidad de gente que había.


Nos pusimos a la cola pero Pelayo se dio cuenta de que estaba cerrado el último piso. Pregunté qué pasaba a uno de los trabajadores y resulta que los ascensores del último piso se habían estropeado así que decidimos dejar esta visita para el día siguiente.



Nos hicimos varias fotos con la torre de fondo desde el campo de Marte, aprovechando el buen día que hacía. Continuamos el paseo por Trocadero, en donde había varios coches de alta gama debido a que se celebraba una concentración y Pelayo alucinó: Ferrari, Lamborghini, Aston Martin, etc.


Jumping foto con la torre de fondo


Caminamos hasta el Arco del Triunfo y luego recorrimos todos los Campos Elíseos. Entramos en varias tiendas: Mercedes, Renault, Citröen, etc. Pelayo aprovechó para gozar con las réplicas de varios fórmula 1 que tenían en las megatiendas. Además luego me regaló una camiseta de rayas blancas y negras en GAP.


Pelayo con un fórmula 1 en los Campos Elíseos


Finalmente llegamos a la Plaza de la Concordia y de ahí pusimos rumbo al Barrio Latino con el fin de comer algo, pues nos habían dicho que allí había menús del día a buen precio. Llegó un punto en el que no podíamos más así que decidimos entrar en un bistrot muy cuco, cercano a la Rue du Bac. El menú era de 17 euros e incluía: carpaccio de salmón con aceite de albahaca, filete de fletán con arroz y verdura con salsa de nata. Estaba bastante bueno y las raciones eran abundantes.



Tras la comida nos dirigimos a la Île de la Cité, en donde visitamos Notre-Dame, que tiene unas vidrieras preciosas. Además coincidió que estaban celebrando una ceremonia en honor a la corona de espinas así que nos quedamos un rato observando la curiosa estampa.


Notre Dame


Vimos de casualidad el mercado de las plantas, pues yo quería llevar a Pelayo pero no recordaba dónde estaba. Es un lugar precioso que merece la pena visitar. Allí Pelayo aprovechó para comprarle unos bulbos de tulipán a su madre. También paseamos por delante del Palacio de Justicia, que es un edificio imponente y precioso.



Luego tomamos rumbo a la Île de Saint Louis en donde tomamos resuello en un bar. Pelayo bebió una cerveza y yo me di un homenaje pidiendo una crêpe con chocolate. La isla es preciosa, llena de estrechas callejuelas con pequeños locales que venden, en su mayoría, productos de artesanía y curiosidades varias. 



A las 18:00, cuando Miriam salió del trabajo, nos llamó y quedamos con ella en el metro de Jures. Allí nos tomamos los tres unas cervezas sentados en una terracita. Le compramos cacahuetes y pistachos a un señor que era vendedor ambulante y que iba de bar en bar sin parar. Pelayo invitó a las cervezas (3 pintas: 16 euros).



Después caminamos hasta el piso, pues no estaba lejos, y preparamos la cena: unos trozos de pizza que habían sobrado del día anterior y picoteos varios mientras éstas se calentaban. Cuando estuvieron listas las pizzas, entre lo cargaditas que las puso Miriam y todo lo que habíamos picado, yo ya no pude apenas comer más. Charlamos un rato y nos fuimos a dormir.

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