martes, 23 de diciembre de 2014

DIARIO LONDRES. Día 5: Abadía Westminster, Paseo Támesis, Tate Modern, Centre point

Nos levantamos a las 8, ducha y desayuno Salimos los cuatro en dirección a la Abadía de Westminster. Al salir del metro estaba el Big Ben delante nuestra en todo su esplendor, así que nos hicimos las fotos de rigor. También había unas preciosas vistas del río y el London Eye.


London Eye

            Al llegar a la Abadía había una bonita cola pero se movía rápido. En más o menos 10 minutos llegamos a la taquilla. La entrada vale 18 libras para adultos y 15 libras para estudiantes (valieron las de la Universidades de España). Nos invitó nuevamente mi hermana.

Con la entrada te dan un audioguía en español pero además podréis preguntarle cualquier cosa a los vigilantes/ayudantes, que llevan una llamativa toga.

En la Abadía están enterrados numerosos miembros de la monarquía, pero también personajes ilustres como Darwin, Haendel, Newton, Livingsotne, Tennyson, Lord Byron, Lawrence Olivier, etc.

Tumba de Darwin

La verdad es que el lugar es bien bonito, creo que merece la pena la visita. Además los martes, jueves y sábados pueden visitarse los jardines (cosa que nosotros no pudimos ver al ser lunes…). La pena es que no se pueden hacer fotos, sin embargo no pude resistirme a sacar al padre de la Evolución.

Tras la visita comimos en el pub de Sandeman, que se llama “The old monk”, pues estaba muy cerca. Al mostrar los tickets de la visita que habíamos hecho el primer día, nos hicieron descuento. Pero ojo, no hay rebaja en cualquier plato, sino en una lista cerrada (y 2x1 en hamburguesas de ternera). Mi hermana y yo pedimos el 2x1 de hamburguesas y los chicos otras dos, pero que no tenían descuento. Estaban todas muy buenas y las raciones eran bien grandes. Además para picar de primero pedimos unos aros de cebolla. Para beber referescos y agua que te echan de una garrafa (Total: 44 libras). Aquí tenéis el comentario de Tripadvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g186338-d2614245-r242905373-The_Old_Monk-London_England.html#REVIEWS

Bonitas vistas del Parlamento

Tras la comida Mario se fue a trabajar y Maca marchó para casa a dormir la siesta, pues esa misma noche ya tenía turno. Pelayo y yo caminamos hacia el Parlamento y cruzamos a la otra orilla de enfrente del río Támesis. Seguimos el bonito paseo que hay hasta el London Brigde. Pasasamos numerosos puentes, el Teatro de Shakespeare, el barco réplica de Drake, etc. Es un paseo precioso, no dejéis de hacerlo. También caminamos hasta el enorme rascacielos que ha cambiado el skyline de Londres, el Shard, de Renzo Piano. La entrada costaba casi 30 libras así que declinamos el subir hasta arriba.

Volvimos hacia el paseo fluvial, pero antes atravesamos el Mercadillo de Borough, en donde compramos varias piezas de baklava, bastante carillo. Entramos en la Tate Modern, pues yo tenía muchas ganas de visitarla, y además es gratis. Primero subimos hasta la última terraza, desde donde hay hermosas vistas de la ciudad, para tomar un café pero fue imposible porque no había sitio. Pelayo se encontraba bastante mal, seguramente de las mojaduras de los días anteriores así que nos sentamos un rato en uno de los sofás que hay al lado de las escaleras. Allí se quedó dormido durante casi una hora, pero le sentó divinamente. Tengo que decir que todos los que estaban sentados en los sofás estaban durmiendo, no llamamos para nada la atención.

Vistas desde la Tate Modern

Tras la siesta reparadora comenzamos la visita de la Tate desde la planta de arriba hacia abajo. Las primeras plantas que vimos eran un pelín extrañas, no nos gustaron demasiado. Cuando llegamos a la 3ª planta vimos que allí empezaba lo bueno pero justo dieron las 17:50 y nos echaron, pues el museo cerraba a las 18h, qué rabia…Así que me quedé sin ver los bonitos cuadros que se veían al fondo mientras el guardia cerraba las puertas.

Nos dirigimos a la parada de metro de Totthenham, pues habíamos quedado allí a las 18:30 con mi amiga Anita. Queríamos tomar algo en el último piso de un edificio llamado Centre Point que está justo en la salida del metro y tiene 32 pisos. Hay un mirador de 360 grados al que merece la pena subir. Tienen restaurante en una planta (que se llama Paramount) y encima, en la última, cafetería-mirador. Es mejor reservar, sobre todo si vais en fin de semana. Anita estuvo llamando toda la tarde y le daba comunicando así que nos acercamos igualmente hasta la puerta del edificio para ver si había sitio. Hay un guardia que te pregunta a dónde vas y le respondió Anita diciendo que a la cafetería. Entonces nos condujo hasta una recepción en la que había dos chicas. Nos atendió una de ellas, bastante pija, y nos dijo que con mis katiuskas no sabía si nos iban a dejar pasar. Al parecer en el restaurante hay más problema con la ropa pero en el mirador no hay ninguno.

Cuando por fin nos dio paso, nos esperaba ya otra chica en el ascensor. Subimos hasta la planta 31 y de ahí a la 32 por escaleras. Las vistas eran impresionantes, toda la ciudad iluminada, pues ya había anochecido. Nos dimos una vuelta, hicimos fotos y luego nos sentamos en una de las mesas. En realidad es un pasillo nada más, bastante estrecho, por lo que sólo cabe 1 mesa pegada a la pared, así que todas tienen vistas (además de sofás muy cómodos). Nada más sentarnos nos trajeron agua con limón y la carta de bebidas. Pedimos tres cervezas pero había también gintonics y otros destilados por 8-9 euros, lo cual no me parece demasiado caro para el lugar en el que estábamos.


Foto desde Centre Point

Quisimos ir al baño pero para eso hay que bajar al restaurante de la planta 31. La chica de recepción me miró de arriba abajo y no me quería dejar pasar hasta que le dijimos que veníamos del mirador y que sólo íbamos al baño, entonces no hubo problema. Aquí tenéis la crítica en Tripdvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g186338-d1806909-r243038268-Paramount_Bar-London_England.html#REVIEWS

Sobre las 20:30 marchamos con la idea de cenar algo. Escogimos una pizzería que nos habían recomendado que se encuentra muy cerca de Covent Garden. Se llama Home Slice y está en una placita bastante escondida pero muy bonita y mucho ambiente.

El sitio estaba lleno cuando llegamos así que nos apuntamos en la lista de espera, diciendo el camarero que serían sobre 20 minutos pero que podíamos tomar algo en una pequeña barra que hay en la entrada. Así hicimos, pedimos tres cañas de la cerveza que tienen (Candem Brewery), con un intenso sabor a miel. También podréis pedir una porción para llevar si no queréis esperar.

Al poco rato ya nos sentaron (el servicio es muy eficiente y rápido) y pedimos una pizza para los tres. Escogimos mitad de: “champiñones, pipas de calabaza y ricotta” y la otra de “cebolla caramelizada, anchoas y aceitunas negras. Nos la trajeron al poco y la verdad que era enorme. Anita, que no come mucho, con dos trozos fue servida. Estaba riquísima, con una masa muy fina y productos totalmente frescos. Pagamos por los bocks de cerveza y la pizza 33libras, una ganga. Vimos en las mesas de al lado que habían pedido garrafas de vino, luego venía la camarera y medía lo que habían consumido con una regla, en función de ello les cobraba esa cantidad, muy curioso. Comentario en Tripadvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g186338-d3452407-r243039944-Homeslice-London_England.html#REVIEWS

Tras la cena nos despedimos de Anita, tras acompañarla al bus, y nosotros cogimos el metro hasta Old Street. Mario nos esperó en el portal para abrirnos, pues no teníamos llaves. Mario acababa de llegar de trabajar pero venía tan cansado que sólo cenó un your un baklava que casualmente me había regalado esa tarde Anita, pues sabe que me encanta (y al parecer tiene una tienda al lado de casa en donde lo hace todos los días, qué lujo). Tras charlar un rato nos fuimos a dormir.

Enorme pizza de Homeslice

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