viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 8: magnífico Guilin

Nos levantamos a las 7:00h y al abrir la ventana nos llevamos una grata alegría, pues las vistas eran impresionantes y el día anterior, como llegamos de noche, no pudimos apreciarlas. Se veía el lago Shan Hu (uno de los 4 lagos que hay en Guilin) y las pagodas del Sol y de la Luna, además de las montañas kársticas al fondo. Esta zona es una pasada, tengo que decir que fue de lo que más me gustó de China.

Vistas desde el hotel

Por primera vez com
í poco, pues estoy harta de encherolarme en cada comida y además no tengo demasiado bien el estómago. Cogí noodles, fiambre, un pastelito, leche y un zumo.



A las 8:00h vino José, el guía repetitivo, a recogernos con el bus y nos llevó al embarcadero desde el que salía la nave que nos llevaría por el río Li.

Por el camino el gu
ía, José, nos contó que Guilin, 桂林, se encuentra en la Región Autónoma de Zhuang de Guangxi, y está situada a orillas del río Li. La ciudad tiene cinco nombres: la ciudad verde, la ciudad del medioambiente (pues no existe la industria pesada en la zona y por tanto apenas contaminación, de hecho vimos el cielo azul por primera vez desde que llegamos a China), la ciudad de los laureles (Gui significa laurel y Lin bosque), la ciudad de los puentes (pues en Guilin hay numerosas copias de puentes famosos en todo el mundo), y la mejor ciudad para vivir. Aquí viven alrededor de 700.00 habitantes.


En los alrededores de la ciudad est
án Yangshuo, con un pintoresco paisaje kárstico, y Longsheng, en donde se encuentran los bancales de arroz que, desgraciadamente, no pudimos ver por falta de tiempo.

La ciudad est
á plagada de canales que fueron utilizados como medio de transporte. Zarpamos sobre las 9.30, después de tener que pasar obligatoriamente por varias tiendas antes de embarcar…



Ten
íamos varios asientos reservados en la planta baja del barco así que dejamos allí las mochilas y subimos a la cubierta, pues desde allí había unas bonitas vistas. El viaje duró unas 4 horas.


El paisaje es de lo m
ás impresionante que hemos visto nunca, montañas kársticas con una gran vegetación (abunda el bambú de cola de fénix). A lo largo del viaje el guía nos fue señalando varias montañas famosas por sus formas: el caballo, la cabra, los dedos de los pies, etc. Hay una parte que sale en el billete de 20Y. No paramos de hacer fotos durante todo el crucero, parecíamos auténticos chinos.


El r
ío Li, 漓江, que atraviesa Guilin de Norte a Sur, es un afluente de la cuenca del río de la Perla. En las orillas se ven numerosos búfalos de agua y muchos pájaros. Nosotros hicimos el tramo de Guilin a Yangshuo, de 83 kilómetros.



A las 11.30-11.45 sirvieron la comida, que consistía en buffet libre, como siempre. A pesar de no tener hambre, pues hacía no mucho que habíamos desayunado, comimos igual (qué gordacos...). Yo cogí sopa, col, ensalada de pepino, arroz, brécol con zanahoria y bolas de pescado. De postre una galleta y sandía. Luego dormí un poco de siesta sentada en la mesa, como hacen los chinos en los restaurantes (cada vez nos vamos pareciendo más a ellos...).


Comida del barco

Llegamos a Yangshuo sobre las 1.15 y nos recibió un pescador con cormoranes, muy típico de la zona, pero para hacerle una foto había que pagar así que se las hicimos de lejos. Esta ciudad cuenta con 300.000 habitantes. La base de su economía es la agricultura, sobre todo el cultivo de arroz. Sus principales calles están repletas de mercadillos.



Allí entramos en el único sex shop que hemos visto en China pero tenía muy pocas cosas. Conocimos en una tienda a chicas de la etnia Miao, 苗族, con lengua propia, pero su escritura se perdió en el tiempo. Suelen vestir ropa de vivos colores y las mujeres, además, llevan muchos objetos de plata. Son grandes bordadoras, de hecho había una allí haciendo una corbata bordada a mano, un gran trabajo de chinos. Creen en la madre mariposa, la que les da la fertilidad a las mujeres.


La excursi
ón acababa aquí pero todos nos apuntamos a otra opcional que incluía la visita a unos arrozales y a un pueblo típico (150Y/persona).

El bus nos par
ó en los arrozales, pero no en los que se ven en todas las fotos, en terraza, pues esos están a varias horas de Guilin. Estaban encharcados, muy verdes, atravesados por canales de agua y con las montañas kársticas de fondo, un espléndido paisaje.


 
Arrozales

A continuaci
ón visitamos el mercado del pueblo de Youzhou, algo que nos maravilló, fue de lo más interesante del viaje. Los vendedores tienen a los peces, ranas, serpientes, etc., en barreños de agua con pequeñas bombas de oxígeno para mantenerlos vivos. La serpiente y el perro son dos platos muy típicos y apreciados en esta zona. 

Perro en salsa agridulce

Nos dieron a probar varias cosas, un melón que estaba buenísimo, y perro con canela, delicioso. Los perros que comen son de una raza concreta, similar a un pastor alemán pequeño, de color claro. Daba pena verlos en jaulas y, sobre todo, uno que tenían cocinado y abierto en canal. En el mercado había de todo, cosas que nunca habíamos visto, incluso había una peluquería callejera. Además vimos cómo mataban a tres serpientes y las metían en una bolsa para que se las llevase el señor, aún retorciéndose, a pesar de que les habían cortado las cabeza con tijeras hacía ya un rato.



Perros, gallinas y otros animales en jaulas para vender
 

Dimos un paseo por el pueblo, donde las casas son de madera. Visitamos una, con su altar a los antepasados, terraza con vistas al r
ío, cocina, cuartos, etc. Cruzamos el puente de la longevidad, que tiene 1000 años y vimos, de casualidad una pareja de novios que se estaban haciendo fotos.

Calle típica

Ella llevaba el traje típico en China: rojo en vez de blanco, pues para ellos ese color es símbolo de buena suerte. El novio llevaba una casaca amarilla hasta los pies y zapatillas deportivos, curiosa vestimenta...

Pareja de recién casados

Nos mostraron una farmacia tradicional, igual que las de las pel
ículas, con cuernos de varios bichos, patas de tigre y otros, cochinadas varias…El señor amablemente nos dio a probar un licor de guindas. Sin embargo a Pelayo le pareció flojo así que le pidió que le diese a probar de unos botes enormes que tenían dentro cuantos bichos se os puedan ocurrir: de serpientes, tortugas, lagartos y bichos varios. Sabía a rayos pero a Pela le encantó así que se llevó una botellita que el señor le preparó con todo el esmero del mundo en un bote típico que se usaba antes para las medicinas. Al lado había una destilería de licor de arroz, con grandes toneles en la puerta, todo muy tradicional, la verdad que fue una visita que mereció la pena muchísimo.

Farmacia tradicional

Volvimos al hotel sobre las 19h, nos duchamos y quedamos nuevamente con el gu
ía a las 19.40, pues contratamos la excursión opcional de pesca con cormoranes. El bus nos dejó en un embarcadero y allí nos subimos en un barco. Al mismo tiempo salieron dos pescadores en sus lanchas de bambú, con cuatro cormoranes cada uno y dos lucecitas, pues ya había anochecido. Sólo duró treinta minutos y vimos cómo pescaron algún pez pequeño pero yo creo que el ruido del motor de nuestro barco los asustaba. No mereció la pena, según mi opinión.



La pesca con cormor
án es una técnica tradicional de China que cuenta con más de 1.000 años de antigüedad. Los cormoranes llevan una especie de collar que no les deja tragar el pescado por lo que el pescador les aprieta el gaznate hasta que lo escupen fuera. Al final de la jornada les de su recompensa, algún pescado, por eso siguen fieles al dueño. Salen de noche con una potente luz que atrae a los peces. Este tipo de pesca se sigue realizando en la zona de Guilin. 



Luego José nos llevó en bus por la ciudad de Guilin para ver los puntos clave de la misma: el Lago del Dragón, el Lago del Laurel, el Lago del Ficus, puentes varios (copias del de Budapest, San Francisco, París, Roma, el matemático de Cambridge, etc., son los reyes de la imitación), la ciudad vieja (que como es muy frágil no puede ser visitada, sólo se puede ver desde los puentes o bordearla en barco), etc.

Puente y Ciudad Vieja

Nos dejaron en el hotel sobre las 22:00h y nos fuimos a cenar. Aprovechamos cuando salimos del hotel para hacernos unas fotos con las Pagodas del Sol y de la Luna, de estilo budista, que hay en el lago que est
á situado delante de nuestro cuarto: el lago Shan Hu. Las dos tienen una estructura parecida, pero distinto color, pues una es dorada y otra plateada. Al parecer están unidas por debajo del agua por un túnel a modo de acuario y se pueden visitar, pero no llegamos a cruzar. Por la noche están iluminadas.

Pagodas del Sol y de la Luna

Al final, después de muchas vueltas, acabamos cenando en un McDonald’s (los 4 men
ús fueron 102Y). Al volver al hotel ellos se tomaron un café cada uno, yo un té de crisantemo en el patio de la cafetería, y luego a dormir.

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