viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 7: Muralla Xi'an y llegada a Guilin

Hoy teníamos la mañana libre así que nos levantamos a las 8h y desayunamos con Carol y Javi. A las 9 dejamos las maletas en el pasillo, pues pasaba a esa hora el recoge maletas. Nos las llevaron directamente al aeropuerto y allí las facturaron, una maravilla porque así estuvimos libres toda la mañana, qué listos son estos chinos...

Cogimos un taxi en el hotel para ir al centro, cosa que nos cost
ó un poco, y eso que nos ayudó uno de los porteros del hotel, sin embargo estaba tan empanado que en cuanto paraba uno nos lo quitaba otro cliente de nuestro mismo hotel. 

Taxi

Finalmente conseguimos uno, bastante antipático, que nos dejó en la Puerta del Sur por sólo 14Y. El taxi tenía como un pequeño ordenador en la parte trasera del asiento delantero en el que fuimos viendo información turística, videoclips, anuncios, etc. Lo malo es que estaba casi todo en chino.

La chica de recepci
ón nos dio una tarjeta con el nombre del hotel en chino, fundamental para enseñarle al taxi que cogiésemos a la vuelta. Siempre que vayáis a algún sitio por libre deberíais de pedirle al de recepción (si no escribís chino, claro está) que os apunte en un papel el nombre del hotel en chino, sino luego estará muy complicada la vuelta. He decir que los taxistas no son muy amigos de coger extranjeros, pues no se entienden con ellos y no quieren complicaciones.

De la Puerta del Sur caminamos por la Calle de la caligraf
ía, que está llena de puestos con pinceles, papel de infinidad de clases, sellos de jade, y muchos otros productos. Nos encontramos también un señor que hacía caramelos con forma de animales inflándolos con un tubo cuando estaba aún caliente. Muy interesante y curioso.

Calle de la caligrafía

Después subimos a la Muralla de Xi’an (40Y/persona) y all
í alquilamos dos bicicletas de dos personas, tipo tándem (40Y/tándem). Pelayo y yo dimos una vuelta entera a la muralla (14km). Nos llevó más de una hora y hubo algún tramo durillo, con bastante pendiente hacia arriba, pero realmente mereció la pena. Llegando casi al final se nos salió la cadena y menos mal que Pelayo fue capaz de volverla a poner en su sitio. Sin embargo Javi y Carol no pudieron acabar la vuelta, tuvieron que volver al poco de salir porque Carol estaba agotada. Es una actividad, salvo que estéis muy bajos de forma, que os recomiendo vivamente, pues hay bonitas vistas de la ciudad y es curioso pedalear en una muralla rodeada de rascacielos, pero por otros lados bordeada de fincas rústicas.


 
 
Puestos callejeros

La muralla de Xi’an es la mejor conservada de todas las que defend
ían las ciudades chinas. Fue construida entre los años 1374 y 1378, durante la dinastía Ming, sobre la ciudad prohibida de la dinastía Tang, y hoy en día se conserva en su totalidad. Tiene forma rectangular y mide 12 metros de altura. Existen varias torres de vigilancia y diversas edificaciones defensivas todo a lo largo.

Hay una puerta en cada lado, siendo la principal la del Sur. Se llaman la Puerta del Este o Changle (significa alegría eterna), la Puerta del Oeste o Anding (de la paz armónica), la Puerta del Norte o Anyuan (armonía eterna) y la Puerta del Sur o Yongning (paz eterna), que es la más bonita. Esta última está muy cerca de la Torre de la Campana, que es el centro de la ciudad.

En tandem por la muralla de Xi'an

Tras la pedalada nos tomamos una cerveza china en una terraza, dentro de la muralla y a continuaci
ón cogimos un taxi al hotel, tarea un poco difícil, pues varios taxistas se negaron a llevarnos, y eso que llevábamos el nombre del hotel en una tarjeta... Nos cobró 13Y.


Puerta del Sur

Ya había gente de la excursión esperando en la puerta del hotel y, al rato, llegó Manuel, el guía. Como no partíamos hasta las 16h aprovechamos para charlar con él, que nos estuvo explicando curiosidades de la cultura china y de su lengua. El diccionario chino puede usarse por fonética o por escritura, un ideograma que un chino no haya visto antes no sabe pronunciarlo. Con unos 3.000 ideogramas bastaría para entenderse. Nuestras caras son todas iguales para ellos, cosa que me moría por preguntarle (o sea, como ellos para nosotros). Tbn nos dijo que su mujer estaba intentando embarazarse y por tanto no lo dejaba salir ni beber alcohol, por lo tanto tenía muchas ganas de ir al karaoke con los amigos (al parecer aquí es una actividad muy normal). La verdad que fue muy amable al responder todo nuestro exhaustivo interrogatorio.

Curioso puesto de tallarines con dos sillas y dos cuencos para todos (la señora envolvía cada cuenco en una bolsa plástica y servía; una vez que el cliente acababa tiraba la bolsa, ponía otra y volvía a servir en el mismo cuenco)

Por fin lleg
ó el bus y nos dejó en el aeropuerto, en donde nos ayudó Manuel para sacar los billetes a Guilin. Nos dimos una vuelta por las tiendas, pues no embarcábamos hasta las 18.30, y compramos cosas para picar en una de ellas: patatas fritas chinas, bolas de sésamo, té para beber (el que llevaba leche estaba buenísimo), etc. Es tan bueno el cambio que hasta las tiendas del aeropuerto son baratas para nosotros.

Yo aproveché para dormir todo el tiempo que duró el vuelo. Pelayo me despertó cuando trajeron la comida: ensalada de pepino con salsa rosa, pescado con arroz y zanahorias. No pusieron ni té, ni postre ni nada más, qué cutres…

Llegamos a Guilin sobre las 20.30, tras una hora y media de vuelo, y all
í nos esperaba el guía. Se llamaba José (nombre de guerra, claro está) y se parecía a Bartolo por las gafas y por lo feo que era, pero en chino. Nos costaba un poco entenderlo porque no hablaba demasiado bien pero como repetía las cosas mil veces pues al final te acababas enterando. Contaba incluso algún chiste pero tenía tan poca gracia que nadie se reía oera imposible pillarlo.

Llegamos al hotel tras 40 minutos de bus, José nos hizo el check-in y se march
ó. El hotel es el Waterfall, el más lujoso de la ciudad. No está mal pero nos gustó más el de Pekín. Me duché y salimos a dar una vuelta con Javi y Carol por las calles adyacentes al hotel, que están llenas de puestos y restaurantes. Comimos en una cervecería unas pizzas (pues estábamos un poco hartos de la comida china) y cervezas chinas (200Y entre los cuatro). Luego tomamos un helado de chocolate y melón en un puesto (6Y) y volvimos al hotel ya para dormir.

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