viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 5: Hutongs, Templo del Cielo, Mercado Yashgow, llegada a Xi'an

Nos levantamos a las 7.00 y bajamos a desayunar los cuatro. Yo pedí sopa de noodles recién hecha, con revuelto de tomate, cilantro y raíces, que estaba buenísima. También dumplings, y de postre waffles. Me pasé comiendo, acabé rellena como un ravioli, bueno, no es ninguna novedad desde que he llegado…


Triciclo de tracción china

A las 8.30 en punto vino Chou a recogernos con el bus a los cuatro y nos llevó al Hutong Houhai. Era una excursión optativa, que costaba 200Y por persona y a la que nadie se apuntó excepto nosotros.

Los Hutongs,
胡同,son los barrios tradicionales chinos que se encuentran en los alrededores del Palacio Imperial; según Chou la gente que lleva allí viviendo toda la vida se siente muy orgullosa de haber sido vecino del emperador. Sus calles son muy estrechas y laberínticas, formando el casco antiguo de Pekín. Muchas de las callejuelas fueron construidas durante las dinastías Yuan (1279-1368), Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911).

Las habitaciones de las casas suelen dar a un patio, que es el centro neur
álgico de la vivienda. La mayoría no cuentan con baño, si no que poseen uno comunitario (que no suelen oler muy bien...). En la época imperial en cada casa vivía una familia pero tras la Revolución China en cada estancia que rodeaba el patio pasó a vivir una familia completa. Según lo decorada y rica que sea la puerta de entrada así será el nivel económico de la familia que allí vive.

En el a
ño 2000 había muchos hutongs pero, a causa de los Juegos Olímpicos, el Gobierno decidió derribar gran parte de ellos y construir nuevas y altas viviendas. Es una pena porque es la parte más tradicional y a mí me pareció la más bonita de Pekín.


 
 
Imágenes de los Hutongs


Cada pareja se subió a un triciclo llevado por un señor muy delgado, ¡pobre!, me pregunto cómo podía con nosotros dos. Nos llevaron por un barrio tradicional precioso, de casas bajas, gente por la calle, tiendas de barrio, pequeños parques con gente mayor y niños, algún informador del gobierno con su brazalete rojo, etc.

Informador en medio de una plaza

Hicimos una primera parada para ver los lagos (Houhai Xihai, Qianhai), el Puente de plata (Yinding) y unas callejuelas que caminamos a pie preciosas. El triciclo nos esper
ó en otro punto y nos volvimos a subir.

Lagos

La segunda parada fue en la casa de una familia que vivía en el barrio, para que viéramos como son por dentro. Esta familia tenía cierto poder adquisitivo y la casa estaba muy cuidada, además de contar con baño privado, cosa que no era muy común, pues muchas de las viviendas compartían baños públicos y algunas incluso cocina.

Interior de una casa

La casa contaba con una habitación multiusos, una pequeña cocina fuera, un baño y una pequeña estancia que habían construido, dentro del patio, para el hijo de la familia. La señora contaba cosas y Chou traducía, pero creemos que añadía de su cosecha, pues parecía que traducía durante bastante más rato de lo que cascaba la señora (posiblemente para darle emoción...).

Nos contaron, entre otras cosas, que el marido hab
ía ganado hacía poco el premio de funcionario del año, que su hijo tenía trabajo, se había casado y vivía en la ciudad, por lo que no se quedaría a vivir con ellos, Mientras la mujer hablaba el hombre cocinaba fuera. La habitación estaba llena de posters de fútbol, pues era el deporte preferido de su hijo. Además nos enseñaron un autógrafo de Antonio Banderas, pues decían que había estado allí de visita hacía tiempo. Imagino que esta familia tiene poder adquisitivo en parte por las visitas turísticas que recibe...

Calles típicas de los Hutongs

Al rato nos despedimos de ellos y volvimos a coger el triciclo, que nos dejó en el punto de partida. Le pagamos a Chou lo que le debíamos y además, por buen guía estos días, le dejamos 100Y de propina por pareja.

Nos llevaron en bus de vuelta al hotel, donde nos esperaba el resto de la excursi
ón, pues estaba planificada la visita al Templo del Cielo a las 11 de la mañana. Resulta que algunas de las parejas que venían en el viaje, a la hora de hacer el check-in el día de llegada, tuvieron que dejar una fianza de 116 por el minibar (cosa que es común en China, por lo que nos enteramos posteriormente), cantidad que ahora no les querían devolver. Estuvieron peleando con la gente de la recepción durante una hora y al final consiguieron que el hotel se comprometiese a ingresarles el dinero en su cuenta en el plazo de un mes, pero cualquiera se fía…No volvimos a contactar con ellos así que no sabemos si le devolvieron los euros o no.

Finalmente visitamos el Templo del Cielo
, que no pertenece a ninguna religión, sino que es supersticioso y fue construido para que las cosechas fueran buenas, no hubiera terremotos, etc. Es el mayor templo de su clase en toda China y el más grande del mundo dedicado a la adoración del cielo. Construido en 1420, fue utilizado por las dinastía Ming y Qing. Está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998.

Hombres jugando en el parque

Est
á situado al sur de Pekín, en el parque Tiantan Gongyuan. En realidad es un conjunto de edificios: el Salón de Oración, el Altar Circular y la Bóveda Imperial del Cielo.

La Sala de Oraci
ón es quizás el edificio más bonito, de planta redonda, con 30 de de diámetro y 38 de alto. Cuenta con tres terrazas circulares que son sustentadas por 24 pilares de madera (12 representan los meses del año y otras 12 las horas del día) sin clavos ni cemento. El tejado es azul, rematado en una bola dorada. Se incendió en el s. XIX pero se reconstruyó posteriormente. En el interior hay cuatro columnas, una por cada estación. La verdad que es precioso.

Sala de Oración

El Altar Circular es una construcción abierta que consta de tres terrazas concéntricas rodeadas de barandillas de mármol blanco que representa, de arriba abajo, el cielo, el mundo mortal y el infierno. Cada tramo tiene 9 peldaños, número imperial de la buena suerte. Si se habla desde el centro, en donde se colocaba el emperador, se escucha en toda la plaza.

Altar Circular

El altar est
á rodeado por una muralla interior (redonda, que representa el cielo) y otra exterior (rectangular, que representa a la tierra, pues pensaban que era cuadrada). En lo alto el emperador rogaba por las cosechas y luego daba gracias por sus frutos. La piedra que hay en el centro es la más sagrada, por lo que se considera de la buena suerte (para variar…) y por tanto hay que pelearse con los chinos para poder hacerse una foto sobre ella, pues no la dejan libre ni un momento.


Vistas del templo

Comimos después de la visita en un restaurante chino-francés: ensalada de primero, pollo de segundo y tarta de chocolate de postre. Estaba bueno pero, acostumbrados a las sucesivas comilonas quizás las raciones eran un poco escasas...

Tras la comida Chou nos llev
ó al Mercado Yashow, que es infinitamente mejor que el de la Seda. Los productos son más bonitos y de mejor calidad y además los vendedores son más civilizados, no acosan a los compradores ni gritan. Incluso el precio que piden de partida es mucho más bajo que en el Silken Market. Pelayo por fin encontró un reloj que le gustó porque parecía auténtico, un Tagheuer Carrera (250Y) y la equipación de fútbol de España (100Y). Yo compré una sudadera de China (200Y). Como nos quedamos sin dinero tuvieron que prestarnos Javi y Carol.


Luego nos llevaron al aeropuerto y all
í Chou nos dijo que nos quedáramos al final. Se despidió primero del resto y luego se quedó con nosotros porque nos regaló a cada pareja una baraja de póker con las caras de los emperadores chinos. A continuación pasamos el control de seguridad y nos volvieron a hacer otra foto (cada vez que se pasa por un aeropuerto te hacen una foto).

Embarcamos sobre las 19h, con una hora y media de retraso. El vuelo a Xi’an dur
ó sobre una hora y media, que yo aproveché para dormir de principio a fin. Sólo desperté cuando sirvieron la comida: noodles con gambas, pan, ensalada de pepino, cacahuetes, un huevo cocido en té y tubérculos en un sobre al vacío que tenían un sabor demasiado fuerte.

El guía que nos recogió en Xi’an era un chico joven, de 28 años, de nombre Manuel (evidentemente se lo puso él, tenía otro en chino impronunciable), que hablaba muy bien español, pues había estado viviendo en Sudamérica. Aprovechó el viaje en bus hasta el hotel Sheraton para contar algo de la ciudad: Xi’an fue capital de China con las dinastías Qin, Tang y Han, antes de ser trasladada a Pekín. El emperador de la dinastía Qin fue el que mandó construir la muralla y los guerreros de terracota; los Han inventaron la pólvora, el papel, la imprenta, la brújula,…

Xi’an tom
ó importancia durante la dinastía Han pues mantenía muchos intercambios comerciales con distintos países ya que era el punto inicial de la famosa Ruta de la Seda. El municipio de Xi’an 西安, tiene 8 millones de habitantes, de los cuales la mayoría pertenecen a la etnia Han. Sin embargo hay una población musulmana bastante importante, perteneciente a la minoría Hui, que se concentran en un barrio concreto de la ciudad, en donde se encuentra la Gran Mezquita de Xi’an.

Hicimos el Check-in al llegar al hotel y el gu
ía se marchó. Tomamos un café los cuatro en la cafetería del hotel. Cambié más euros y le devolvía a Carol y Javi lo que les debíamos. El hotel no está mal pero estaba muchíiisimo mejor el de Pekín.

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