viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 4: Muralla china, Tumbas imperiales, Mercado de la seda

Nos levantamos a las 6.30 y bajamos a desayunar. Yo tomé sopa de noodles recién hecha, con verdura, picante y cosas raras flotando pero que estaban muy buenas, dumplings, yogur, pancakes, leche y zumo. Acabe reventona… 
Fábrica de cloisonné

Cogimos el bus a las 8.00 camino al segmento Badaling de la Gran Muralla China. Por el camino hicimos una parada en una Fábrica estatal de Cloisonné, que es una técnica artesanal de decorar el metal, muy típica de Pekín. Es una técnica que llegó a este país desde Bizancio, pero que ya conocían los antiguos egipcios. Los dibujos se hacen con una cinta de alambre a la que se le va dando forma según un patrón, luego se pegan a la superficie del jarrón. Una vez terminado el dibujo se pinta y se cuece, proceso que se repite alrededor de unas cinco veces. Finalmente se pule quedando brillante. Es algo alucinante, un verdadero trabajo de chinos. Compramos unas pulseras y unos palillos chinos.

Haciéndose una foto con una de las etnias minoritarias

Tras esta visita finalmente llegamos a la Gran Muralla China,
长城, pero estaba el día muy nublado así que no se veía demasiado bien cómo serpentea esta magnífica construcción por lo alto de las colinas.

Atalaya de la Gran Muralla

Se trata de una Fortificaci
ón construida y reconstruida entre los siglos V a.C. y XVI para proteger la frontera norte del Imperio Chino de los ataques mongoles y manchúes. Contando las ramificaciones y construcciones secundarias alcanzaría los 8.800 km de largo, pero hoy en día sólo se conserva un 30% de la misma. Tiene una media de 6-7 metros de alto y 4-5 de ancho. En su época dorada, durante el Imperio Ming, llegó a contar con un millón de guerreros. Fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987.

Se calcula que 10 millones de trabajadores murieron durante su construcci
ón. En 2007 fue escogida como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Tengo que deciros, como gallega que soy, que está hermanada con la muralla de Lugo, también Patrimonio de la Humanidad.

En el a
ño 221 a.C., Qin Shi Huang, estableció la dinastía Qin, tras unificar China, siendo el primer emperador del país. Él ordenó construir un muro más allá del Río Amarillo para proteger los territorios conquistados. Sin embargo, al parecer, ya se había comenzado hacía 300 años y él lo que hizo fue unificarlos y mejorarlos.


Pasaron varias dinastías: Han, Xin, Yuan, Ming, que construyeron nuevos fragmentos o alteraron su perfil hasta 1644. En esa época finalmente los manchúes consiguieron penetrar, estableciendo la dinastía Qing. De este modo Mongolia se anexionó al imperio por lo que las construcciones y reconstrucciones se interrumpieron.

Los materiales usados son los que se dispon
ían en cada región: caliza, granito, ladrillo cocido, tierra, arena, etc. Dicen queos muros se cubrían con arcilla para protegerla de la erosión y hacerla más difícil de escalar. A lo largo de la muralla existían distintas torres de vigilancia y cuarteles que se comunicaban con señales de humo para impedir los ataques.

Foto con militares que no se pueden mover

La zona pr
óxima a Pekín se llama Badaling, que es la que nosotros visitamos, y defendía la capital. Es de piedra y ladrillos. Cuenta con casi 8 metros de altura y 5 de ancho. Esta zona, al ser turística, está bien conservada, pues se restauró para las visitas. Sin embargo llega un punto en el que ya no se puede seguir caminando porque está en muy mal estado (de hecho está cortado, no se puede seguir el paseo). Las piedras han servido para construir viviendas y carreteras, como ocurre en todos los países...

He le
ído que la Gran Muralla realmente no se ve desde el espacio, pues tiene el mismo ancho que una carretera y un color similar al del entorno. Hay una leyenda que contó Chou en relación a la Muralla:el hombre de una pareja de recién casados comenzó a trabajar en la construcción de la Gran Muralla pero tuvo un accidente y murió. Su esposa esperó en casa varios días y, al ver que no regresaba, caminó hasta la muralla. Allí le contaron que su marido había muerto. Lloró tanto y tan fuerte que las paredes se abrieron y de ellas salió su difunto esposo. Así lo enterró siguiendo los rituales de la época y luego se suicidó.

Tramo con mucha pendiente

Chou nos dej
ó 2 horas para caminar e hicimos un tramo muy empinado (a veces parecía un muro), con escalones muy irregulares. Llegamos hasta la zona destruida, por la que no se puede continuar. Casi agradecimos que estuviera nublado porque el ascenso fue duro y así no pasamos mucho calor. Luego despejó un poco y pudimos hacer alguna foto bonita. Como habíamos sudado tanto y no volvíamos al hotel hasta por la noche compramos a unas señoras dos camisetas de la Gran Muralla (20Y cada camiseta).

Tramo sin restaurar

Comimos en un restaurante que estaba muy cerca de la puerta por la que subimos a la muralla. La comida no fue gran cosa, de hecho fue la peor de los 15 días.

Ropa para bebé que hay en las tiendas

M
ás tarde visitamos una de las Tumbas Imperiales de las dinastías Ming y Qing que se encuentran a las afueras de Pekín. En concreto vimos una de las 13 Ming. Las Tumbas ocupan un área de 40 km2 y en ella se encuentran además 23 emperadoras, una concubina de alto rango y doce imperiales. Están muy bien conservadas. Se trata de la mayor concentración de tumbas reales del mundo.



Tumbas Imperiales


Al finalizar la visita nos llevaron al famoso Mercado de la Seda, en donde eres atacado por todos/as las vendedores/as. Al principio piden cantidades desorbitadas que bajan rápidamente. Para conseguir un precio bajo hay que estar un rato, pero un buen precio se consigue más fácilmente (al cambio salimos muy bien y es que a veces estamos peleando por uno o dos euros...). De todos modos ellos siempre hacen negocio, no sé cuánto valdrán realmente los objeto. Pelayo compró una camiseta falsa de Denim por 50Y y yo una camiseta china que parece seda (150Y), apoya palillos, cuenco para soja, 2 camisetas imitación de Paul Frank (50Y). Pelayo iba con la ilusión de comprar un reloj pero las falsificaciones eran muy pobres así que no quiso ninguno. Acabamos agotados de tanto regateo y grito.

Después cenamos pato laqueado en un restaurante. Los aperitivos fueron muy abundantes y variados: arroz, bamb
ú, bolas de berenjena rellenas de cerdo, verdura, gambas rebozadas, rollito de primavera (distinto al que comemos en España y la única ocasión en que lo vimos), pan chino con leche condensada, etc. La verdad es que la comida está en general muy buena.


Cortando el pato

Trajeron dos patos por mesa. El camarero los corta primero en lonchas y luego muestra como se hace:
1.Toma una torta de arroz y la pone en el plato.
2.Coge unas lonchas de pato y las pasa por salsa de soja.
3.Coloca las lonchas sobre la torta y a
ñade ajopuerro.
4.Cierra la torta con los palillos (cosa para lo que hay que tener cierta habilidad) y listo para zampar.



Camarero enseñando el procedimiento

Estaba buenísimo. Además la cena incluía una copa de vino chino, que fue la única vez que lo bebimos en todo el viaje. La verdad es que no estaba mal. AL volver al hotel tomamos los cuatro un café y, al poco marchamos al cuarto, pues el cansancio comenzaba a hacer mella. Pelayo y yo aprovechamos para darnos un baño en la bonita bañera de la habitación, pues al día siguiente ya abandonábamos Pekín. Pelayo se sentía un poco resfriado así que empezó a medicarse.

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