viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 2: Pekín

Llegamos a Pekín sobre las 11 de la mañana, hora local (6 horas más que en España) y, tras recoger las maletas, salimos a la zona tierra, donde se suponía que venía a buscarnos alguien, pero allí no había nadie.


Llegada al aeropuerto de Pekín

Yo pasé unos horrorosos 5 minutos pensando que nos hab
ían dejado tirados sin saber ni siquiera el nombre del hotel…Nos dimos unas cuantas vueltas, pues había muchísimos chinos con carteles, pero ninguno de los nombres que mostraban coincidían con los nuestros.

Al rato, después de la cuarta vuelta por el pasillo del aeropuerto, apareci
ó un chino de camiseta rosa con una larga lista de nombres en español y entre ellos estaba el nuestro, ¡¡ufffffff, qué sustín!!

Se present
ó como Chou (en realidad se escribe Zhoug) y dijo que iba a ser nuestro guía durante los días de estancia en Pekín, hablaba perfecto español (y eso que nunca había estado en España, según nos dijo). Nos dio unos cuantos consejos como no comprar nada a los vendedores ambulantes, pues pueden timarte o incluso ser peligrosos, cambiar los euros a yuanes en los hoteles (pues el cambio es peor en los aeropuertos) y además nos ofreció una excursión opcional para la tarde: el Templo del Lama, La Colina de Carbón y la Calle Wanfujian (250Y=25/persona). La aceptamos y esperamos un poco en el aeropuerto, pues faltaban dos parejas más de españoles que venían a nuestro mismo hotel.

Cuando estuvimos todos, Chou nos llev
ó a un minibús que nos trasladó al hotel, que está en el distrito comercial. Durante el trayecto aprovechamos para ver los rascacielos, el edificio de la televisión China, algunos templos, etc. Chou aprovechó para contarnos algunas cosas de China (que en chino se escribe así: 中国).

Nos explic
ó que el país se trata de una república socialista gobernada por el partido comunista chino y que cuenta con una población de 1.300 millones de personas (la quinta parte de la población mundial) y una densidad de población de 153 hab/km2.

Es el tercer pa
ís más extenso del mundo tras Rusia y Canadá. Está dividido en 23 provincias y 5 regiones autónomas (entre ellas el Tíbet), 4 municipalidades (Pekín, Shanghai, Tianjin y Chongqing) y dos regiones especiales de alto nivel de autogobierno (Hong Kong y Macao). Existen 56 etnias de las cuales la mayoritaria es la Han (más del 90%). El resto: Mongoles, Tibetanos, Manchúes, Miao, etc.
 
El idioma oficial es el chino mandar
ín. El Gobierno permite la libertad de religión, dominando el budismo, pero también existen taoístas, católicos, protestantes, musulmanes, etc.

China significa pa
ís central o del centro, pues era el centro de un montón de regiones que se fueron uniendo a lo largo del tiempo. La independencia de la República Popular China fue declarada por Mao Zedong el 1 de Octubre de 1949 tras una guerra civil. El actual presidente es Hu Jintao. Es además líder del partido y dirigente del Ejército.

Pek
ín, 北京, (en cantonés) o Beijing (en mandarín), capital del país, cuenta con unos 20 millones de habitantes y su nombre significa “capital del norte”.

El hotel es el Renaissaince, de 5 estrellas. Por fuera es muy normalito pero por dentro es alucinante, y cuando vimos la habitaci
ón nos entró la risa floja. Nunca habíamos estado en un hotel tan lujoso, ¡qué maravilla!

Hall del Hotel Renaissaince

Chou nos hizo el check-in y quedamos con él a las 14.30 para la excursión opcional. Aprovechamos para cambiar 200 en yuanes en la recepción.


Habitación del hotel

Dejamos las maletas, nos duchamos y salimos por el barrio en busca de algún sitio rápido en el que comer, pues eran las 13.50. Encontramos un McDonald’s, pero estaba cerrado, así que nos decantamos por un KFC que estaba justo al lado. Estaba todo en chino y no entendíamos nada, pues no tenían menús. Además el que nos atendía apenas hablaba inglés. Le señalamos el dibujo que estaba en la propaganda de las bandejas y nos puso lo que allí venía: una especie de hamburguesa cuadrada picante, unas alitas de pollo y una bebida de cereza con gelatina flotando que estaba bastante asquerosilla, que no pegaba en absoluto con el resto.

 
Comimos, nos lavamos los dientes y volvimos r
ápidamente para el hotel, donde ya nos esperaban Chou y otra pareja. Se llamaban Carolina y Javi, y eran de Miranda de Ebro. Tenía que venir otra pareja más pero al final se quedaron durmiendo así que sólo fuimos los cuatro con Chou y el conductor. Si os recomiendo, que a pesar del jet lag y el cansancio con el que llegamos desde España, aprovechéis al máximo el día que lleguéis, pues sino tendréis el horario cambiado durante los primeros días del viaje y perderéis horas preciosas, pues en China hay muchíiiisimo para ver. Para evitar el sueño al llegar al hotel no os tumbéis en la cama o caeréis en sus fauces, como le pasó a esta última pareja que no vino y luego se arrepintió muchísimo.

Primero visitamos el Templo de los Lamas o Yonghe Gong, lugar de culto budista tibetano. Es un complejo de varios edificios, construidos en el siglo XVII. La parte de vivienda se quem
ó, pero permanece hoy en día la que está dedicada al culto. Fue declarado en 1949 Monumento Nacional. Flanquean la puerta, tras un bonito paseo con ginkgos, las torres de la campana y la del tambor. Vimos una sala en la que se reúnen los monjes para rezar, con los tronos para el Dalai Lama (considerado un rebelde) y el Panchen Lama. La perla del templo es la estatua de un buda, tallada en un solo tronco de madera de sándalo que mide 22 metros. Chou aprovechó para explicar algo de la religión budista, del Tíbet, del Dalai Lama, del Templo, etc. Tengo que decir que era un guía excelente, además de estar muy a favor del Gobierno chino...


Templo de los Lamas

Después subimos la Colina de Carb
ón, desde donde hay unas bonitas vistas de la ciudad. Se trata de un parque imperial situado al norte de la Ciudad Prohibida. Se construyó en el siglo XII. Lo malo es que, debido a la contaminación, hay una niebla permanente. Allí se encuentra también el árbol desde el que se ahorcó el emperador Chongzhen, último de la dinastía Ming, en 1644, tras la invasión de la Ciudad Prohibida.


Vista de la Ciudad Prohibida desde la Colina de Carbón

M
ás tarde Chou nos llevó a la calle peatonal de Wangfujing, donde hay muchas tiendas y además el Mercado Nocturno, que alberga los famosos puestos de pinchos, donde sirven larvas, riñones, corazones, escorpiones, cucarachas, gusanos, estrellas de mar, serpientes, saltamontes, y más guarradas de las que nunca os hayáis podido imaginar. Aunque no tengáis pensado comer nada merece la pena ir a echar un vistazo simplemente.



Pinchos de la Calle Wangfujing



Ah
í probamos el pincho de caballitos de mar pero eran un poco insípidos. Luego nos dejó tiempo libre y aprovechamos para caminar un rato a nuestro aire. Encontramos unas callejuelas muy estrechas con puestos a ambos lados, llenas de gente y pequeñas motos que no dejaban de pasar, igual que en las películas. Allá nos metimos entre la gente y fue una gran experiencia (pues éramos los únicos orientales). Aprovechamos para probar los pinchos de escorpión, que tiraron vivos al aceite. Estos sí que nos gustaron, y mucho, recordaban un poco a las gambas. Luego nos dijo Chou que hay que escoger los bichos que se muevan más porque eso es que están frescos y vivos, ya dejarán de moverse en el aceite...De hecho, según Chou, hay un dicho en China que vimos que se cumplía a la perfección: se come todo lo que vuela menos los aviones, todo lo que nada menos los barcos y todo lo que corre menos los coches.


Bulliciosa calle de Pekín

Luego probamos nuestra primera cerveza china (Yanjin) en una terraza, aunque yo aproveché para pedir un yogur que venden por la calle en los puestos, que me hab
ía llamado la atención, y la verdad es que estaba buenísimo.

Primera cerveza y yogur chinos

Al rato volvimos para el punto de encuentro con Chou y el bus nos dio una vuelta por el centro: Plaza de Tian’anmen, Palacio de los Diputados, Centro de Congresos (es como una media esfera gigante) donde había una reunión del partido comunista, pues en un par de días se celebraba el 90 aniversario de la creación de este partido, varios ministerios, etc.

Nos dejaron de vuelta en el hotel sobre las 20 horas y buscamos un sitio para cenar. Entramos en un restaurante que estaba justo enfrente del hotel que ten
ía buena pinta. El problema es que no hablaban inglés pero por señas, palabras que yo llevaba apuntadas en mi libreta y con las fotos del menú acabamos pidiendo unas cuantas cosas de comer y cerveza china para beber.
 
Yo antes de viajar s
í busqué en Internet unos cuantos ideogramas de supervivencia y los anoté en mi libreta (pollo, ternera, arroz, tallarines, agua, etc.) y la verdad que nos vinieron muy bien durante todo el viaje, pues es raro encontrar a chinos que hablen inglés, a veces ni siquiera en las recepciones de los hoteles más lujosos...


 Primera cena en China

Las cervezas aquí son muy ligeras de sabor, entran como agua. Comimos arroz, noodles, dumplings, empanadillas de cerdo y otras dulces. Estaba todo buenísimo y pagamos 220Y(20) entre los cuatro, ¡¡una ganga!!.

Volvimos al hotel y tomamos algo los cuatro en la cafeter
ía del mismo, que es de lujo. Además nos invitaron a un té, pues tienen una mesa en la que está una china preparando el té todo el día. Aquí el estudio del té, por lo que contó Chou, es como una carrera que dura 4 años. Tomamos 4 capuchinos (160Y). Nos acostamos sobre las 24 h, tras una ristra de chistes de Pelayo que amenizaron la noche.

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