viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 13: Shanghai

Hoy tuvimos día libre así que Katy, la guía, nos escribió el día anterior unos cuantos sitios en chino para visitar (y mostrar al taxista, claro). Nos levantamos a las 7:30, desayunamos y marchamos rumbo al Mercado de Falsificaciones, que está al lado del Museo de Ciencias.

Museo de Ciencias

Cogimos el metro (nos costó 16Y los cuatro billetes) y menos mal que guardamos el ticket, pues se necesita para salir. En la superficie nos hicimos fotos variadas con los rascacielos y con el Museo de Ciencias, que es impresionante. Enseñamos a la gente el papel que nos había escrito Katy y todo el mundo nos indicaba el Museo. Dimos unas cuantas vueltas hasta que encontramos el mercadillo. Resulta que estaba dentro del metro y se nos pasó la entrada, pues claro, estaba escrito en chino…

Los chicos quer
ían comprar la camiseta del Real Madrid pero no la encontrábamos por ningún lado. Nos enteramos de que, gracias a unos papeles en inglés que había pegados en la pared, la Policía había hecho hacía unos días una redada y había retirado un montón de falsificaciones, por eso estaban asustados.

Tras muchas vueltas encontramos una tienda en donde las hab
ía (el chino iba a buscarlas a un almacén que estaba en otro lado) y, tras regatear, Pelayo las consiguió por 50Y cada equipación (una blanca y otra negra, con sendas camisetas y pantalón). Carolina compró un juego de té al que le ayudé yo a regatear (70Y), pues me encanta, y luego cogimos las dos unos pijamas chinos (2 pijamas 100Y), que yo uso como vestido para la calle con un cinturón. La señora acabó gritándonos y yo diría que llamándonos de todo en chino, pero no podría asegurarlo...

Volvimos al hotel para dejar las bolsas y cogimos el metro hasta el centro financiero (parada de East Yan'an Road, en Pudong). Comimos en un McDonald’s que hay enfrente de la Perla de Oriente. Nos invitaron Carol y Javi a comer. Después no paramos de hacer fotos de los rascacielos del Pudong, pues son impresionantes.


Jin Mao y SWFC

A m
í el que más me gusta, por especial y por su color violeta, es la Perla de Oriente. Con sus 468 metros es uno de los edificios más altos de Asia y la tercera torre de televisión del mundo, por detrás de la Torre CN de Toronto y la Torre Ostankino de Moscú. Próximamente la superará también la Tokyo Sky Tree.

La Perla fue dise
ñada por Jia Huan Cheng e inaugurada en 1995. Está formada por once esferas a distintas alturas, la mayor de 50m de diámetro. Tiene tres miradores distintos, el más alto a 350 metros, y un restaurante giratorio, pero no subimos a verlos. El edificio se sustenta sobre tres columnas de 7 metros de diámetro. En la base está el Museo de Historia de la ciudad y se está construyendo, además, un parque de atracciones con temática futurista. Por la noche es un festival de luces y colores que merece la pena ver. Los chinos están muy orgullosos de él, pues es de los pocos rascacielos de la ciudad diseñados por un chino de la zona.

La Perla de Oriente 

Éste quiso representar dos dragones (los puentes que rodean el edificio, el puente Yangpu y el Nanpu) jugando con perlas (el edificio) que caen del cielo sobre un plato de jade, basándose en los versos de un antiguo poema chino (cómo son de románticos...).

Caminamos hasta el Shanghai World Financial Center (SWFC), el rascacielos m
ás alto de la ciudad, con 492 metros y 101 pisos. Actualmente es el tercero más alto tras Burj Dubai y Taipei 101. Para evitar la presión del viento sobre el edificio cuenta con una abertura en la parte más alta, lo que le da forma de quitachapas. La forma inicial del agujero era redonda, pero al ser símbolo de su rival, Japón, se cambió a la forma cuadrada.


Maqueta de la ciudad en el SWFC

Fue diseñado por la firma Kohn Pedersen Fox (fundada por estos tres arquitectos). Han recibido varios premios por este singular edificio. El agujero superior es la cubierta de observación más alta del mundo, situada a 440 metros de altura. Fue abierto oficialmente en 2008. Está envuelto en vidrio laminado que le da aspecto brillante y plateado desde fuera pero desde dentro es transparente.

Pagamos los tickets por subir a los dos pisos de observaci
ón (150Y/persona). Hicimos un poco de cola, que avanzaba rápida y pasamos por distintas salas: vídeo resumen de la construcción de rascacielos desde 1931 hasta la actualidad en Nueva York, Tokio y Shanghai (en donde han construido todos en los últimos 15 años, contando actualmente con más de 4.000 rascacielos), maqueta de la ciudad que cambia de luces según se hace de día y de noche, vídeo de la construcción del SWFC y finalmente sala de ascensores (toda a oscuras y lo único que se ve es la proyección en el techo de los metros que quedan para que baje cada ascensor). Una vez dentro del ascensor parece una escena de dibujos japoneses, con muchas luces psicodélicas y además marca la altura a medida que sube (va rapidísimo).


Ascensor psicodélico

Este ascensor deja en la parte baja del agujero del edificio, donde está el observatorio más alto del mundo. Merece la pena pagar por las vistas, pues el suelo es acristalado en parte y además se ve el Jin Mao muy cerca. De ahí al punto más alto del edificio hay otro ascensor (con muchísima cola) o escaleras así que subimos los 200 escalones, llegando arriba un poco perjudicados. Admiramos el paisaje, hicimos muchas fotos y volvimos a bajar.


Vistas desde el SWFC

Antes de salir del edificio tomamos una cerveza china (Yingtao 35Y) en uno de los locales de la galería que hay en la planta baja del edificio. Yo aproveché para dormir un poco sobre la mesa, al estilo chino, pues estaba molida.

A continuaci
ón visitamos el Jin Mao, que está al lado. Es el quinto más alto de China y el décimo del mundo. Fue diseñado por Adrian Smith basándose en las tradicionales pagodas chinas, es precioso. Todo en él gira alrededor del número de la suerte chino, el 8: cuenta con 88 pisos, 800 plazas de garaje, 8 columnas de acero en su perímetro soportan las cargas, etc.

Subimos sin pagar hasta el piso 56, que pertenece al Hotel Hyatt (desde ah
í hasta arriba). Las habitaciones se encuentran alrededor de un atrio de 27 metros de diámetros que asemeja una colmena, una imagen impresionante que se ve en algún videoclip, anuncios, películas, etc. Los ascensores están recubiertos de una fina capa de piedra de color claro por lo que se intuyen todos sus movimientos.


Interior del Jin Mao

Al parecer en el piso 88 hay un mirador para 1.000 personas pero no llegamos a subir. El edificio podría resistir tifones de hasta 200km/hora y terremotos de hasta 7 grados en la escala de Richter.

Tras estas impresionantes visitas volvimos al metro y salimos en la Plaza del Pueblo. All
í, las familias que tienen hijos/as solteros/as que no dan casado, dejan sus curriculums en las paredes y atados a las ramas de los arbustos. Allí negocian también los casamientos. Es alucinante…Hicimos varias fotos de cómo negociaban y discutían los padres de familia hasta que se enfadaron y nos echaron de allí (o eso parecía, por la cara que tenían). Vimos incluso a dos hombres pelearse, seguramente porque no llegaban a un acuerdo. Además había varios chinos pescando peces rojos en el estanque del parque, montones de hombres jugando a las cartas y apostando (que está totalmente prohibido). Un lugar muy curioso que os recomiendo visitar sí o sí.


Plaza del Pueblo

A continuación paseamos por la concurrida calle Nanjing y aprovechamos para cenar en un Pizza Hut. Pedimos dos entrantes de fritos variados, 2 pizzas y 4 cervezas (total: 270Y). Luego tomamos un frappucino en el Starbucks y marchamos para el hotel en metro. Aprovechamos para sacar desde las cristaleras de la habitación del skyline antes de que se apagara a las 23:00 (la Perla aguanta 15 minutos más). Es una auténtica verbena de luces y colores, nada que ver con las ciudades europeas.


Impresionantes vistas desde la habitación del hotel

Nos despedimos de Carol y Javi y nos fuimos para el cuarto a hacer las maletas y dejar todo preparado para el día siguiente, pues marchábamos temprano.

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