viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 12: Shuzou y Shanghai

A las 8:00h de la mañana vino a recogernos al hotel “el viejo Lu”, el guía. Desayuné poco, harta de tanta comilona: yogur chino (es natural y se toma con pajita), sushi y dumplings.


Jardín de bonsáis

El autobús nos llevó a la Colina del Tigre, un bello jardín que alberga una increíble colección de bonsáis. Además alberga la Pagoda inclinada, de siete pisos y 47 metros de altura, vestigio de un templo budista del siglo X. Se ha intentado corregir esta inclinación pero no ha sido posible, sólo se ha detenido el proceso, pues parte del sustrato es de piedra pero otra parte es demasiado blando.


Colina del Tigre

La leyenda cuenta que en el Estanque de las Espadas, dentro de la Colina, está la tumba del emperador He Lu, fundador de la ciudad. Tres días después de su muerte apareció un tigre blanco sobre su tumba, lo que dio nombre a la colina. Los habitantes creían que había venido a proteger la tumba de su rey.

Seg
ún Lu, el hijo de este emperador, para impedir que la tumba de su padre fuera saqueada, reunió a todos los que habían participado en su construcción, los invitó a comer y añadió veneno en sus copas. De este modo todos los que sabían exactamente la situación de la tumba perecieron, guardando el secreto de su situación y por tanto evitando así los saqueos.


Foto con Lu y la conductora

A continuación Lu y la conductora del bus, una mujer encantadora, nos dejaron en la estación de tren. Allí tomamos un tren de alta velocidad que nos llevó hasta Shanghai. El tren paró exactamente en las marcas que había en el suelo indicando la puerta que debía de tomar cada pasajero. Tardamos 35 minutos, tiempo que aproveché para dormir en su totalidad.


Velocidad que cogió el tren de Shuzou a Shanghai

En la estación de Shanghai nos recogió la nueva guía, llamada Katy, quien hablaba muy bien español, pues había vivido 3 años en Argentina. Era muy simpática y además hablaba con acento argentino. Llevaba lentillas para agrandar los ojos, cosa muy típica por aquí (muchas además se operan los ojos para agrandarlos y parecer occidental).


Jardín de Yuyuan

Nos trasladaron en bus al Jardín de Yuyuan mientras nos contaba la guía que Shanghai, 上海, situada en el delta del río Yangtsé, es una de las ciudades más pobladas del mundo, pues cuenta con 20 millones de habitantes. Actualmente es el mayor puerto del mundo si tenemos en cuenta el volumen de mercancías y el centro económico de China. La ciudad está dividida en dos por el río Huangpu, afluente del Yantsé: Puxi (orilla oeste, barrio colonial) y Pudong (orilla este, distrito financiero).

El Jard
ín Yuyuan, 豫園, fue diseñado por la dinastía Ming entre 1559 y 1577 y es uno de los más famosos en China. Un funcionario decidió construirlo a imagen y semejanza de los jardines imperiales, pues sus padres, que ya eran demasiado ancianos, no podían trasladarse a la capital para verlos. Yu significa salud y tranquilidad.


Pasillo de los enamorados

Tras la muerte del funcionario los jardines cayeron en el olvido hasta que unos comerciantes lo compraron en el siglo XVIII. Se restauró a mediados del siglo XX y posteriormente fue declarado Monumento Nacional. Ocupa dos hectáreas y cuenta con los elementos básicos de la jardinería china: pabellones, estanques y vegetación variada. En él además existe un pasillo para enamorados, en el que en un momento dado hay unas ventanas para que se besen sin ser vistos.


Justo al lado se encuentra el Mercado Yuyuan, que cuenta con un conjunto de edificios de estilo tradicional (aunque restaurados) rodeados de peque
ños estanques y jardines que merece la pena visitar, a pesar de las aglomeraciones. Hay un puente en zigzag que protege de los malos espíritus (ya que según nos contó la guía no pueden doblar esquinas, caminan recto y sin doblar las rodillas).

Mercado de Yuyuan

A continuación visitamos el malecón para admirar el skyline del distrito financiero de Pudong, . En él se encuentran la Perla de Oriente, el Jin Mao y el Shanghai World Financial Center, entre otros, símbolos del desarrollo económico chino. Pudong significa “rivera del este”, pues se encuentra en ese lado del río Huangpu. Nos hicimos un montón de fotos, pues la vista es verdaderamente impresionante.


Pudong

En la otra orilla, desde donde nosotros sacamos las fotos, se encuentra el Barrio Bund o Paseo Inglés, que cuenta con numerosos Bancos y edificios de estilo inglés muy bonitos. Este nombre se lo dieron los ingleses y en él se encuentran los edificios más emblemáticos de la etapa colonial europea, desde estilo clásico al renacentista. Comimos de buffet en un hotel de lujo, todos juntos en una mesa. Estaba todo buenísimo: sopa, pasta, sushi, dumplings, etc.


Templo del Buda de Jade

Después visitamos el Templo del Buda de Jade, construido en 1882. Un monje, durante la dinastía Qing, peregrinó al Tíbet y, de regreso a China, paró en Birmania. Ahí le regalaron dos estatuas de jade que representaban a Buda: uno sentado y otro tumbado. El monje construyó un gran templo para albergar las estatuas gracias a los donativos recibidos. Nosotros sólo vimos el sentado (pues para ver el otro hay que pagar otra entrada adicional), de 1.65 metros de altura, con incrustaciones de ágatas y esmeraldas, con un peso de más de una tonelada. No se pueden hacer fotos en el interior.

Finalmente el bus nos dej
ó en el hotel, Sheraton, que no estaba tan bien como el de Pekín, pero la habitación tenía unas bonitas vistas del skyline de la ciudad. Nos dimos un baño y luego yo me acosté mientras Pelayo fue a sacar dinero y a conectarse a Internet en la recepción del hotel.

Vista diurna desde el barco

A las 18.15 bajamos al hall, pues habíamos quedado con Katy para hacer una excursión opcional a la que sólo nos apuntamos Carol, Javi, Pelayo y yo (200Y/persona). Consistía en una excursión en barco por el río Huangpu, viendo anochecer y por tanto cómo se encienden todas las luces de ambas orillas. El viaje fue precioso, viendo el skyline de un lado y el barrio inglés del otro.


Barco navegando por el río Huangpu

La excursión continuaba con la visita a la famosa calle Nanjing, considerada la vía comercial más importante de China. Está llena de tiendas y luces de neón, con miles de vendedores ambulantes de toda clase de inventos y falsificaciones. Se extiende desde la Plaza del Pueblo hasta la orilla del río Huangpu.


Comienza el espectáculo de luces

Finalizamos la excursión en el Barrio Francés, el más cosmopolita de la ciudad, que cuenta con edificios de estilo arquitectónico colonial francés.

Es una zona muy animada as
í que le dijimos a la guía que nos quedábamos por allí para cenar en vez de volver al hotel. Es muy bonito, pues cuenta con pequeñas casitas rodeadas de un mar de rascacielos. Aquí es donde hemos visto la mayor concentración de occidentales, de hecho apenas había chinos.


Impresionante skyline nocturno

Nos tomamos primero una Paulaner en una terraza y después buscamos un sitio para cenar. Encontramos un restaurante de comida china que, según el New York Times, es uno de los 10 mejores del mundo (había un cartel en la puerta que se encargaba de recordárselo a despistados como nosotros).

Pedimos noodles, dumplings, sopa y cerveza china y japonesa. Pagamos 405Y por los cuatro. Estaba todo bastante bueno pero creo que los del peri
ódico exageraron. Tomamos un helado en la terraza de una heladería cercana y cogimos un taxi al hotel (enseñándole la tarjeta con el nombre del hotel, por supuesto). Nos cobró 33Y y además, misteriosamente, conseguimos coger el taxi a la primera.

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