viernes, 26 de diciembre de 2014

DIARIO CHINA. Día 10: Hangzhou

Nos levantamos a las 7:00h, nos duchamos y desayunamos. No está mal el buffet del hotel. Yo cogí noodles, sopa china con langostinos recién hecha, tomate, pepino, un pastel y un croissant de hojaldre, sushi, yogur, leche, zumo…

A las 8.30 vino a buscarnos Lucrecia y nos llevó en bus al Lago del Oeste, en donde teníamos que dar un paseo en barco. Éste era pequeño y de madera pero cabíamos dos grupos dentro. La guía del otro grupo, que no sabemos de dónde eran, estuvo todo el viaje contando cosas y la siesa y empanada de nuestra guía dijo sólo cuatro palabras. Nos señaló la Pagoda del Señor y la de la Señora, las islas artificiales y las tres pagodas en las que se refleja la luz de la Luna una vez al año; de este modo se ven, según dijo, quince lunas, más la de verdad y su reflejo en el agua del lago, que hacen un total de 17 lunas.

Lago del Oeste

A continuación visitamos el Templo del Alma Escondida, uno de los templos budistas más importantes del sur de China. Antes de llegar se atraviesa la “Colina Voladora”, que está llena de esculturas budistas talladas en la piedra de la montaña. Es un lugar realmente precioso. Eso sí, como Lucrecia no era capaz de explicar nada, pues apenas hablaba español, acabó llorando y escondiéndose entre unos árboles...

Colina Voladora

El templo es un lugar de peregrinación para los fieles de la región, y cuenta con más de 1.600 años de historia. Merece la pena verlo, es muy bonito y variado, rodeado de jardines. Después comimos en el Hotel Marchant, situado en la misma calle que el nuestro. Era tipo buffet, para no variar; comí rana, cangrejo, noodles, esturión, ensalada, sushi, tarta de plátano, pastas de té, helado, etc. Todo muy bueno.

Monjes en el Templo

Cogimos el bus para ir a la siguiente visita y yo aproveché para ir durmiendo. Vimos la Pagoda de las Seis Armonías. Las pagodas son construcciones que derivan de las stupas indias, si bien, en China la forma circular se transforma en una superposición de pisos en número impar. En su interior se solía conservar alguna reliquia o, simplemente se construían para recordar a alguien destacado por su sentido religioso.

 
Baño psicodélico del hotel

Este templo está en la cumbre de la montaña Yuelun, a orillas del río Qiantang, de forma que sus luces sirvieron, durante siglos, de referencia para los navegantes del río. Es hexagonal, pues los seis lados simbolizan los cuatro puntos cardinales, además del cielo y la tierra.

Se construyó en el siglo X, durante la dinastía Song del Norte, y contaba con nueve pisos de madera, alcanzando 120 metros. Fue destruida durante una guerra civil pero se volvió a levantar en el S. XII, con la dinastía Song del Sur, y sufrió una reconstrucción en el S. XV. Ahora cuenta con siete pisos de ladrillo y 60 metros de altura. El perímetro de los pisos disminuye a medida que aumenta la altura.

En ella ya no habitan monjes y, según Lucrecia, fue construida para evitar las crecidas del río. Se puede subir pero sus más de 400 escalones y el intenso calor hicieron que nadie se animase.

Museo de té

A continuación visitamos el Museo del té, fundado en 1991, que se encuentra en el pueblo de Longjing, a las afueras de Hangzhou. Se escogió este lugar porque allí proviene el té Longjing. En él un chico muy amable nos hizo una visita guiada… ¡EN CHINO! Se suponía que Lucrecia traduciría lo que el chico iba diciendo, pero creo que sólo se centró en el concepto de algunas pocas cosas…El chico hablaba durante 5 minutos y Lucrecia lo resumía en dos palabras...

El museo recorre el proceso de elaboración del té desde las plantaciones, la cosecha, producción, etc., hasta la cultura que envuelve a esta planta (de hecho tiene unos 8.000 metros cuadrados, de los cuales 3.7 hectáreas son de plantaciones).

Plantación de té

En chino té se dice chá (茶). Existen 7 variedades: verde, negro, oolong, de flores, oscuro, amarillo y blanco. Luego nos hicieron una demostración de cómo se hace y se sirve el té. Probamos 4 recién hechos: verde, de jazmín y flores, negro con lichis y oolong. Lo servían en unas tazas que tenían el dibujo de un dragón y un fénix que cambiaban de color con el agua caliente. La ceremonia estuvo muy bonita y curiosa, pues para cada té utilizaban unos instrumentos, procedimientos, teteras y vasos distintos. Después compramos varios tés en la tienda, que salieron bastante caros (oolong, negro y de flores).

Todo preparado para la ceremonia del té

Tras la visita el bus nos dejó en el hotel sobre las 17:00 horas (por cierto, en el camino vimos desde el bus una copia del toro de Wall Street, en Nueva York, pero quizás sea más pequeño el chino; sin embargo aquí no se veía que la gente le tocase los cataplines para obtener un poco de suerte, pues no los tenía gastados).

Escribí un poco de diario y nos echamos a dormir hasta las 19:00h, pues habíamos quedado a las 19:30h con Javi y Carol. Fuimos a dar una vuelta y al final echamos caminando una hora. Yo estaba cansadísima y deshidratada, pues el calor húmedo era atosigante. Vimos concesionarios de Lamborgini y de Rolls Royce, por lo que parece que aquí se maneja dinero.

Al final de tanta vuelta acabamos cenando en un Burguer King (un menú cada uno, total: 150Y). Para rematar el menú americano tomamos un café en el Starbucks y llegamos al hotel sobre las 23:15h. Hicimos la maleta para mañana, pues teníamos que coger el tren bala y como no hay demasiado sitio nos las enviaban en furgoneta a Shanghai, por tanto sólo podíamos llevar una maleta de mano para la noche siguiente.



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