viernes, 25 de abril de 2014

SEMANA SANTA EN EL NORTE DE PORTUGAL DÍA 2: Vila do Conde-Amarante-Guimaraes

DÍA 2: LUNES 23 ABRIL 2014

      Nos levantamos tranquilamente y bajamos a desayunar. Me gustó porque no había ningún camarero en el comedor así que podías estar a tus anchas, cogiendo lo que te apeteciese y sin que nadie te agobie echándote café o preguntándote cualquier cosa. El desayuno era muy completo con revuelto, tomates al horno con queso, bacon, dulces de todo tipo, yogures, fiambre y un largo etc. Enlace a la crítica en TripAdvisor del hotel: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g189186-d263586-r228568215-Estalagem_do_Brasao-Vila_do_Conde_Porto_District_Northern_Portugal.html#CHECK_RATES_CONT

      Tras pagar metimos las maletas en el coche y le preguntamos a la chica de la recepción si podíamos dejar el coche en el aparcamiento del hotel mientras íbamos a dar una vuelta a lo que accedió amablemente. Así que nos dispusimos a conocer el centro a fondo. 

Réplica de la Nao y río Ave en Vila do Conde

     Primero paseamos por la Plaza de la República, en donde hay una réplica de una Nao del siglo XV que forma parte del Museo del Mar, pero no pudimos verla porque el museo estaba cerrado. Me quedo con ganas de verla, pues el recepcionista del hotel nos la recomendó vivamente y además dijo que la entrada sólo costaba un euro.

      Un poco más adelante hay un puente hacia otra plaza, la de Joao II. En ella hay una estatua de una sirena muy bonita. Luego subimos a una capilla que hay en lo alto de la plaza que llama la atención por su cúpula blanca que parece una bola de algodón. Es la capilla del Socorro y desde ella se ve el río Ave, el Monasterio de Santa Clara, las plazas principales, ete.

                                   
                                                    Capilla del Socorro en Vila do Conde

     Luego caminamos por las callejuelas de la parte vieja, llena de pequeñas iglesias y casitas de dos plantas, precioso y muy bien conservado. Nos acercamos hasta uno de los restaurantes que nos había recomendado el recepcionista y que mejor valoraban en Internet: Adega da vila. Desgraciadamente estaba cerrado y además la calle llena de yonkis y malas pintas; luego nos dimos cuenta que es que justo al lado estaba la cocina económica y estaba abriendo en ese momento.

     Continuamos el paseo y nos acercamos a otro de los restaurantes que nos aconsejó, el Doca, en Largo de Ribeirinho 5. Entramos sobre las 13h y ya estaba lleno, tuvimos que esperar unos minutos para que dejaran una mesa libre. Eso era buena señal. Además los camareros saludaban a la mayor parte de la gente con dos besos, como si fueran de allí, otra buena señal.

Entrantes en el Restaurante Doca de Vila do Conde

Bacalhau estilo Doca

     Tenían un menú del día con muy buena pinta pero a Pelayo le apetecía bacalhau así que pedimos para los dos al estilo Doca. Nos trajeron unos entrantes de esos que no pides pero que te ponen igual. Sin embargo como tenían muy buena pinta los aceptamos: un par de mejillones con vinagreta, dos langostinos, un quesito semicurado con pimentón muy bueno y aceitunas riquísimas. Además para beber pedimos una jarra de vinho verde blanco que estaba delicioso, además de estar helado el recipiente. A continuación nos trajo el camarero una alheira (especie de salchicha grande) pero le dijimos que no la queríamos porque la ración de bacalao era muy contundente. 

     Al poco nos trajeron el pescado y efectivamente era muchísimo. Venía acompañado de puré de patata y una salsa de mostaza. Estaba excelente. Estábamos tan llenos que no pedimos postre. Nos levantamos a pagar a la caja, como estaba haciendo la gente que terminaba de comer, y le pedimos al camarero que nos cobrase. Hizo cuentas y dijo que eran 41 euros, sin factura ni nada. Nos pareció buen precio para todo lo que comimos, que salimos reventando. Crítica del restaurante en TripAdvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g189186-d4725430-r222937276-Restaurante_Doca-Vila_do_Conde_Porto_District_Northern_Portugal.html#REVIEWS

     Luego nos dirigimos a Amarante, la capital del vinho verde, con la intención de dormir allí y visitar alguna bodega al día siguiente. Seguimos por carreteras nacionales todo el rato, para no pagar peajes y por ver el paisaje.

     Al llegar a Amarante yo me bajé y fui a preguntar a la Oficina de Turismo mientras Pelayo esperaba orillado en una parada de taxis. La señora de la oficina no me pareció demasiado profesional además de decirme que no había apenas nada que ver en Amarante y que las bodegas no estaban preparadas en su mayoría para las visitas turísticas y que sólo se podían ver en época de vendimia (cosa que no sé si será verdad...). Además nos recomendó un par de hostales, uno de ellos por 15 euros la habitación doble, que no me tuvieron demasiada buena pinta...

     Conseguimos aparcar el coche en una placita y fuimos a dar una vuelta. Primero, como yo necesitaba ir al baño, entramos en uno de los hostales que nos recomendó a tomar una cerveza y ver qué pinta tenía. La señora fue un pelín borde, además de estar todo sucio y viejo por lo que declinamos la idea de dormir allí (y eso que era el que valía más de 15 euros de los dos...). Tomamos una cerveza, hice pis y marchamos.
Sacamos unas fotos del puente de San Gonzalo, que pasa sobre el río Tamega y de las casas que se encuentran al borde de las aguas, que recuerdan vivamente a las casas colgadas de Cuenca. El pueblo tiene la Iglesia y el Convento de San Gonzalo y poco más. La verdad que no nos entusiasmó así que tras un pequeño paseo tomamos rumbo a Guimaraes. Crítica en Tripadvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g315900-d7082094-r252908583-Ponte_de_Sao_Goncalo-Amarante_Porto_District_Northern_Portugal.html 

                                      
                                                                         Amarante

      Una vez en Guimaraes preguntamos a un Policía Local, quien nos recomendó el hotel Ibis así que fuimos hasta allí pero no nos convenció la oferta (52 euros habitación doble con desayuno). Así que siguiendo los carteles de posadas y hoteles que había por la ciudad llegamos sin darnos cuenta a una calle que tenía una cadena. Un guardia muy amable nos preguntó que a dónde íbamos y le contestamos que al Hotel da Oliveira así que nos dejó aparcar dentro de un edificio en el que tenía la garita mientras íbamos a preguntar si había habitación.

      En la recepción había una señora mayor que nos dijo que con el descuento nos quedaba la habitación con desayuno en 94euros. Nos enseñó el cuarto y como nos encantó dijimos que un día es un día y nos quedamos con la habitación. Nos entregó un cartel para colocar en el coche así que volvimos, se lo enseñamos al guardia y nos dejó entrar en la calle con la cadena. Allí dejamos ya el coche hasta que nos marchamos de Guimaraes, todo un acierto.

      El hotel, de 4 estrellas, estaba en pleno centro histórico. Al parecer había sido parador pero ahora sólo era hotel, con el nuevo nombre de HOOL. Estaba restaurado y decorado muy moderno, aunque un poco oscuro para mi gusto. Todas las habitaciones tenían el nombre de algún lugar o personaje portugués conocido. A nosotros nos tocó el cuarto de Penha, monte que visitaríamos al día siguiente.

      Ya de vuelta al hotel le preguntamos a la de la recepción por un sitio para cenar y nos recomendó el propio restaurante. Subimos, dejamos las maletas y le hicimos caso así que bajamos a cenar. Sólo había una mesa libre cuando llegamos así que nos sentaron y nos trajeron la carta. Recuerdo que pedimos pulpo pero no había, entonces quisimos cambiarlo por una tabla de quesos pero tampoco les quedaba. Finalmente pedimos dos primeros para compartir:


-salteado de hongos con huevo poché, tomillo y lima
-foie con manzana sobre brioche de maiz

     De segundo yo pedí pasta negra con cigalas y Pelayo carré de cabrito. Mi plato estaba sosísimo, fue la primera vez que pedí un salero en un restaurante...El de Pelayo estaba bueno pero era un poco escaso.    

                     
                      
     Para beber nos recomendó la camarera un vino de Douro llamado Quinta Nova. A mí no me gustó nada pero a Pelayo sí. Al final le pedimos a la chica que nos enseñara la botella (pues la dejaban en un apartado con las botellas de todas las mesas e iban rellenando la copa a medida que bebías) y vimos que no tenía madera, era un vino del año...El otro camarero que había en la sala, un señor mayor, cada vez que nos echaba vino servía media botella, nunca he visto copas más llenas...Así que se ganó el mote de Copete.


     De postre pedimos dos cosas que nos recomendó la camarera:
-mousse de café con una especie de flan y helado de vainilla
-coulant de vainila con helado de frambuesa
           
                   

      He de decir que las recomendaciones de la camarera no eran demasiado buenas, incluyendo el vino. Pelayo pidíó admás un café y salió todo por 63 euros. No estuvo mal pero nos esperábamos más.

      Tras la cena nos indicó el encargado del restaurante unos cuantos sitios para tomar un gintonic así que fuimos a dar un paseo por el Casco Histórico en busca de alguno de ellos. Crítica en Tripadvisor del Casco de Guimaraes: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g189174-d1868997-r252909712-Centro_Historico_de_Guimaraes-Guimaraes_Braga_District_Northern_Portugal.html

       Al final entramos en un local llamado el Tecto de Mercurio, no Largo da Misericordia nº3. Ambos pedimos ginebras premium pero no recuerdo el nombre, sólo sé que nos cobró 17 euros. Después nos fuimos ya a dormir a la súpercama de nuestro hotel. Crítica del Hotel Hool en TripAdvisor: http://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g189174-d4498422-r221364452-HOOL_Restaurante-Guimaraes_Braga_District_Northern_Portugal.html#REVIEWS


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